Cobardía qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
No defender a un compañero ante una injusticia, no decir lo que pensamos por miedo a las consecuencias, huir de una conversación necesaria. La cobardía es una palabra dura, pero describe algo que todos hemos sentido alguna vez: que el miedo gane a lo que sabemos que deberíamos hacer.
Qué es la cobardía
La cobardía es la falta de ánimo para afrontar un peligro o una situación difícil cuando lo correcto sería hacerlo. No es simplemente tener miedo, algo natural, sino dejar que el miedo nos impida actuar conforme a nuestros valores.
Después suele dejar un rastro de vergüenza o Arrepentimiento.
Cómo se vive
- Miedo intensoAnte las consecuencias de actuar.
- Justificaciones«No era asunto mío», «no habría servido».
- Alivio momentáneoAl evitar la situación.
- Malestar posteriorAl recordar lo que no hicimos.
La presión del grupo y la autoridad
Muchos actos que vivimos como cobardía tienen que ver con la presión social. Solomon Asch mostró que muchas personas daban respuestas claramente erróneas para no contradecir al grupo. Stanley Milgram encontró que un porcentaje alarmante de participantes obedecía órdenes de causar daño a otro cuando lo pedía una figura de autoridad.
Estos estudios no excusan la cobardía, pero ayudan a entenderla y a prepararse: saber que la presión existe facilita resistirla.
Cobardía y prudencia
No todo retirarse es cobardía. La prudencia evalúa riesgos y evita peligros innecesarios. La diferencia está en el motivo y en lo que está en juego: si evitamos un riesgo inútil, es prudencia; si evitamos hacer lo correcto por miedo, es cobardía. A veces la línea no es clara, y conviene ser comprensivo con uno mismo.
Cómo ganar valentía
- Acepta el miedo: la valentía es actuar con miedo, no sin él.
- Conecta con tus valores: ¿por qué es importante actuar?
- Empieza por pequeños actos de valentía cotidiana.
- Busca aliados: en los estudios de Asch, bastaba un compañero que discrepara para que la conformidad cayera mucho.
- Prepara lo que dirás en situaciones previsibles.
- Si fallaste, repara cuando puedas y aprende para la próxima vez.
Perdonarse
Recordar un momento de cobardía puede doler durante años. Juzgarse con dureza no suele ayudar; reconocer lo ocurrido, entender qué nos llevó a actuar así y comprometerse a hacerlo distinto la próxima vez es una forma más útil de cerrar la herida.
El efecto espectador
John Darley y Bibb Latané estudiaron por qué, ante una emergencia, las personas a menudo no ayudan cuando hay otros presentes. Descubrieron que, cuantos más testigos hay, más se diluye la responsabilidad y menos probable es que alguien intervenga. No es tanto cobardía individual como un fenómeno de grupo. Saberlo ayuda a romperlo: ante una situación que requiere ayuda, conviene actuar o señalar directamente a alguien para que lo haga.
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Fuentes
- Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70(9), 1-70. doi.org/10.1037/h0093718
- Milgram, S. (1963). Behavioral study of obedience. Journal of Abnormal and Social Psychology, 67(4), 371-378. doi.org/10.1037/h0040525
- Darley, J. M. y Latané, B. (1968). Bystander intervention in emergencies: Diffusion of responsibility. Journal of Personality and Social Psychology, 8(4), 377-383. doi.org/10.1037/h0025589
- Peterson, C. y Seligman, M. E. P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. Oxford University Press.
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