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Familia del miedo

Temor qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

El miedo es la emoción que más nos ha protegido como especie. En milisegundos prepara el cuerpo para huir, luchar o quedarse inmóvil. Es incómodo, pero sin él no estaríamos aquí. El reto no es dejar de sentirlo, sino que no decida por nosotros cuando no hay peligro real.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 3 min de lectura

Qué es el miedo

El miedo, o temor, es la emoción que surge ante un peligro, real o percibido, y prepara al organismo para responder. Es una de las emociones básicas descritas por Paul Ekman, con una expresión facial universal: cejas levantadas y juntas, ojos muy abiertos, labios tensos y estirados hacia atrás.

El neurocientífico Joseph LeDoux mostró que el cerebro tiene una «vía rápida» que lleva la información de los sentidos a la amígdala en milisegundos, antes de que seamos conscientes de qué es lo que vemos. Por eso saltamos ante una rama que parece una serpiente y solo después nos damos cuenta de que era una rama.

En esta web usamos «temor» para la ficha general del miedo; la familia completa del miedo incluye desde el susto hasta la ansiedad, la vergüenza o la inseguridad.

Cómo se siente en el cuerpo

  • Corazón aceleradoPara llevar más sangre a los músculos.
  • Respiración rápidaMás oxígeno para actuar.
  • Manos fríasLa sangre se desvía de la piel hacia los músculos grandes.
  • Tensión muscularPreparación para correr o defenderse.
  • Atención afiladaTodo lo demás desaparece: solo importa la amenaza.
  • InmovilidadEn algunas situaciones, el cuerpo se queda congelado.

Sylvia Kreibig revisó decenas de estudios y confirmó este patrón de activación del sistema nervioso simpático. En el estudio de Nummenmaa, el miedo se sintió sobre todo en el pecho.

Qué lo provoca

  • Peligros reales: un coche que se acerca, un animal agresivo, una amenaza.
  • Estímulos para los que estamos «preparados»: Arne Öhman y Susan Mineka mostraron que aprendemos a temer con mucha facilidad serpientes, arañas, alturas o caras enfadadas, peligros habituales para nuestros antepasados.
  • Experiencias traumáticas, que asocian situaciones neutras con peligro.
  • Aprendizaje por observación: los niños aprenden miedos viendo la reacción de sus padres.
  • Información amenazante, como las noticias.

Para qué sirve

El miedo es un sistema de supervivencia. Detecta amenazas, prepara la respuesta más adecuada (lucha, huida o inmovilidad) y graba en la memoria lo peligroso para evitarlo en el futuro.

Se convierte en un problema cuando se dispara sin peligro real, de forma desproporcionada o persistente. Entonces hablamos de fobias o de trastornos de ansiedad, que tienen tratamientos eficaces. La clave de esos tratamientos es casi siempre la misma: dejar de evitar, porque la evitación mantiene el miedo vivo al impedir comprobar que no pasa nada.

Diferencias con sentimientos parecidos

Temor no es lo mismo que Ansiedad

El miedo responde a un peligro presente y concreto. La ansiedad se anticipa a amenazas futuras o difusas.

Temor no es lo mismo que Pavor

El pavor es un miedo muy intenso.

Temor no es lo mismo que Pánico

El pánico es una oleada súbita de miedo extremo, a veces sin peligro real.

Temor no es lo mismo que Fobia

La fobia es un miedo desproporcionado y persistente a algo concreto que lleva a evitarlo.

Cómo afrontarlo

  1. Valora el riesgo real. ¿Hay un peligro concreto o es una posibilidad remota?
  2. Si hay peligro, actúa. El miedo está para eso: aléjate, protégete, pide ayuda.
  3. Si no lo hay, respira. Alargar la espiración ayuda a frenar la activación.
  4. Acércate poco a poco a lo que temes. La exposición gradual es el tratamiento más eficaz para los miedos desproporcionados.
  5. Nombra lo que sientes. Poner palabras a la emoción reduce la actividad de la amígdala (Lieberman y colaboradores, 2007).
  6. Apóyate en otros. Afrontar el miedo acompañado es más fácil.

Sentimientos relacionados

Fuentes

  1. Ekman, P. (1992). An argument for basic emotions. Cognition and Emotion, 6(3-4), 169-200. doi.org/10.1080/02699939208411068
  2. LeDoux, J. (1999). El cerebro emocional. Ariel/Planeta. (Obra original publicada en 1996).
  3. Kreibig, S. D. (2010). Autonomic nervous system activity in emotion: A review. Biological Psychology, 84(3), 394-421. doi.org/10.1016/j.biopsycho.2010.03.010
  4. Nummenmaa, L., Glerean, E., Hari, R. y Hietanen, J. K. (2014). Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(2), 646-651. doi.org/10.1073/pnas.1321664111
  5. Öhman, A. y Mineka, S. (2001). Fears, phobias, and preparedness: Toward an evolved module of fear and fear learning. Psychological Review, 108(3), 483-522. doi.org/10.1037/0033-295X.108.3.483
  6. Craske, M. G. y Stein, M. B. (2016). Anxiety. The Lancet, 388(10063), 3048-3059. doi.org/10.1016/S0140-6736(16)30381-6
  7. Lieberman, M. D., Eisenberger, N. I., Crockett, M. J., Tom, S. M., Pfeifer, J. H. y Way, B. M. (2007). Putting feelings into words: Affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421-428. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2007.01916.x

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