Renuncia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Dejar un trabajo, abandonar un proyecto, renunciar a una relación o a un sueño. Renunciar duele, porque supone perder algo, pero también puede traer un alivio enorme. La renuncia es una de las decisiones más difíciles y, a veces, una de las más sabias.
Qué es la renuncia
La renuncia es dejar voluntariamente algo que se tenía o se deseaba. Emocionalmente combina Pena por lo que se pierde, Alivio por lo que se deja atrás y, a veces, Libertad. Se diferencia de la resignación en que es una decisión activa.
Cómo se siente
- TristezaPor lo que se deja.
- AlivioAl soltar una carga.
- DudasSobre si es la decisión correcta.
- MiedoA lo que vendrá.
- LigerezaCon el tiempo.
Saber cuándo soltar
Carsten Wrosch y sus colaboradores estudiaron qué ocurre cuando las personas abandonan metas inalcanzables. Encontraron que quienes son capaces de desvincularse de esas metas y reorientarse hacia otras tienen mejor bienestar y menos síntomas de estrés que quienes persisten sin éxito. Renunciar a tiempo no es un fracaso, sino una forma de cuidar la salud.
La trampa del coste hundido
A menudo nos cuesta renunciar porque ya hemos invertido mucho: tiempo, dinero, ilusión. Daniel Kahneman y otros investigadores describieron cómo la aversión a la pérdida nos lleva a seguir con proyectos que ya no tienen sentido solo para no «perder» lo invertido. Preguntarse «si empezara hoy, ¿elegiría esto?» ayuda a decidir con más claridad.
Un pequeño duelo
Aunque la renuncia sea la decisión correcta, implica perder algo, y es normal sentir un pequeño Duelo. Permitirse la tristeza, sin convertirla en arrepentimiento, ayuda a cerrar la etapa. Con el tiempo, muchas personas descubren que la renuncia les abrió puertas que no esperaban.
Renunciar por algo
Muchas renuncias son elecciones: dejamos algo para ganar otra cosa más importante, como tiempo con la familia, salud o coherencia con nuestros valores. La terapia de aceptación y compromiso propone guiar las decisiones por los valores personales: renunciar a lo que nos aleja de ellos para acercarnos a lo que nos importa.
Cómo renunciar en paz
- Reflexiona sobre qué ganas y qué pierdes.
- No decidas en un momento de rabia o agotamiento extremo.
- Despídete de lo que dejas, agradeciendo lo vivido.
- Permítete la tristeza.
- Orienta tu energía hacia algo nuevo.
Aprender a renunciar desde pequeños
Los niños también tienen que aprender a renunciar: a un juguete, a una actividad, a salirse con la suya. Acompañarles en la frustración, ponerle nombre a lo que sienten y mostrarles que después de soltar algo pueden llegar cosas buenas les prepara para las renuncias más grandes de la vida adulta.
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Fuentes
- Wrosch, C., Scheier, M. F., Miller, G. E., Schulz, R. y Carver, C. S. (2003). Adaptive self-regulation of unattainable goals: Goal disengagement, goal reengagement, and subjective well-being. Personality and Social Psychology Bulletin, 29(12), 1494-1508. doi.org/10.1177/0146167203256921
- Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk. Econometrica, 47(2), 263-291. doi.org/10.2307/1914185
- Hayes, S. C., Strosahl, K. D. y Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An Experiential Approach to Behavior Change. Guilford Press.
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