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Familia de la tristeza

Duelo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

Perder a alguien querido cambia el mundo de golpe. El duelo es todo lo que ocurre después: el dolor, la incredulidad, los recuerdos que asaltan en cualquier momento y, poco a poco, la forma de seguir viviendo con esa ausencia. No hay una manera correcta de hacerlo, pero entender cómo funciona ayuda a no sentirse perdido.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 3 min de lectura

Qué es el duelo

El duelo es la reacción natural ante la pérdida de alguien o algo significativo. Aunque solemos asociarlo a la muerte de un ser querido, también hay duelo tras una ruptura, la pérdida de un trabajo, una mudanza forzada, una enfermedad o la muerte de un animal de compañía.

No es una emoción única, sino un proceso que mezcla tristeza, añoranza, rabia, culpa, miedo e incluso alivio. John Bowlby lo relacionó con el sistema de apego: el dolor es la protesta de un vínculo que ya no puede cumplir su función de cercanía y seguridad.

Cómo se vive

  • Oleadas de dolorLlegan de repente, con un olor, una canción o una fecha, y luego se retiran.
  • IncredulidadSobre todo al principio: esperar oír su voz, coger el teléfono para llamarle.
  • Cansancio y cambios de sueño o apetitoEl duelo consume mucha energía.
  • Dificultad para concentrarseOlvidos, despistes, sensación de niebla.
  • Culpa y preguntas«¿Y si hubiera…?», repasar lo que se dijo o no se dijo.
  • Momentos de calma o incluso de risaTambién forman parte del duelo y no significan olvidar.

¿Hay fases del duelo?

Elisabeth Kübler-Ross describió cinco fases (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) a partir de entrevistas con personas que se enfrentaban a su propia muerte. El modelo se hizo muy popular, pero la investigación posterior no ha encontrado que la mayoría de la gente las recorra en ese orden ni que todas aparezcan.

Margaret Stroebe y Henk Schut propusieron el modelo de proceso dual, hoy muy aceptado: las personas en duelo oscilan entre momentos centrados en la pérdida (llorar, recordar, echar de menos) y momentos centrados en la reconstrucción (resolver trámites, retomar rutinas, probar cosas nuevas). Ese vaivén es sano; ninguno de los dos polos debería ocupar todo el tiempo.

George Bonanno mostró además que muchas personas atraviesan pérdidas graves con un nivel de funcionamiento bastante estable. Sentir menos dolor del esperado no significa querer menos.

Cómo atravesarlo

  1. Permítete sentir. No hay emociones prohibidas en el duelo, tampoco la rabia o el alivio.
  2. Acepta la ayuda práctica. Que otros cocinen, hagan recados o te acompañen en los trámites.
  3. Habla de la persona. Recordarla en voz alta mantiene el vínculo de otra forma.
  4. Cuida el cuerpo: comer, dormir lo que puedas, caminar un poco cada día.
  5. Prepárate para las fechas difíciles, como aniversarios o fiestas, y decide cómo quieres pasarlas.
  6. Retoma la vida poco a poco, sin sentir que traicionas a quien se fue.
  7. Evita decisiones grandes en los primeros meses si puedes esperar.

Cuándo pedir ayuda

La mayoría de los duelos se van suavizando con el tiempo, aunque la pérdida se siga echando de menos. En una minoría de personas el dolor no cede y la vida queda detenida. La CIE-11 y el DSM-5-TR recogen el trastorno de duelo prolongado: añoranza intensa y preocupación constante por la persona fallecida durante mucho tiempo (al menos seis meses según la CIE-11 y doce según el DSM-5-TR en adultos), con un malestar que impide funcionar. Katherine Shear y su equipo han desarrollado tratamientos específicos con buenos resultados.

Consulta con un profesional si sientes que no puedes seguir adelante, si te aíslas por completo o si recurres al alcohol para soportarlo. Si piensas en hacerte daño o en reunirte con la persona fallecida, llama al 024.

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Fuentes

  1. Bowlby, J. (1997). La pérdida afectiva (El apego y la pérdida, vol. 3). Paidós. (Obra original publicada en 1980).
  2. Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
  3. Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224. doi.org/10.1080/074811899201046
  4. Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28. doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20
  5. Shear, M. K. (2015). Complicated grief. New England Journal of Medicine, 372(2), 153-160. doi.org/10.1056/NEJMcp1315618
  6. American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
  7. Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). icd.who.int/es
  8. Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

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