Desdicha qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
A veces las desgracias se encadenan: una enfermedad, luego un despido, luego una pérdida. La desdicha es ese estado en que la vida se siente marcada por la mala suerte y la tristeza. Es una palabra antigua para una experiencia muy humana, y entender cómo funciona ayuda a no quedarse atrapado en ella.
Qué es la desdicha
La desdicha es un estado de infelicidad profunda causado por desgracias o circunstancias adversas. A diferencia de la tristeza puntual, la desdicha se refiere a una situación vital: sentir que la vida, en conjunto, va mal.
La palabra contiene la idea de «dicha» perdida: la buena fortuna que se ha ido. Por eso suele asociarse a la sensación de mala suerte o de destino adverso.
Cómo se vive
- Tristeza de fondoQue no desaparece del todo.
- Sensación de mala suerte«Todo me pasa a mí».
- Cansancio vitalPocas fuerzas para afrontar lo siguiente.
- Visión sombría del futuroEsperar más desgracias.
- Comparaciones dolorosasCon quienes parecen más afortunados.
Qué la provoca y la mantiene
- Acumulación de acontecimientos negativos en poco tiempo.
- Situaciones crónicas: enfermedad, pobreza, relaciones dañinas.
- Falta de apoyo para afrontarlas.
- Estilo explicativo pesimista: Lyn Abramson, Martin Seligman y sus colaboradores mostraron que atribuir lo malo a causas permanentes, generales e internas aumenta la vulnerabilidad a la desesperanza.
La capacidad de adaptarse
El estudio clásico de Philip Brickman comparó a ganadores de lotería con personas que habían sufrido accidentes graves. Con el tiempo, ambos grupos se acercaban a niveles de bienestar más parecidos de lo que se esperaría. La investigación posterior matizó que algunas desgracias dejan huella duradera, pero confirmó que los seres humanos tenemos una notable capacidad de adaptación.
Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun describieron además el crecimiento postraumático: muchas personas, tras atravesar grandes adversidades, refieren cambios positivos como más aprecio por la vida o relaciones más profundas.
Cómo empezar a salir
- Reconoce el peso real de lo vivido. No es exagerar.
- Busca apoyo en personas y en recursos sociales.
- Revisa las explicaciones: ¿es todo permanente y general, o hay matices?
- Atiende lo que sí puedes cambiar, por pequeño que sea.
- Busca pequeños momentos buenos cada día y regístralos.
- Cuida el cuerpo: descanso, alimentación, movimiento.
Cuándo pedir ayuda
Si la infelicidad es constante, te quita las ganas de vivir o se acompaña de síntomas como insomnio, pérdida de interés o culpa excesiva, consulta con un profesional. Si piensas en hacerte daño, llama al 024.
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Fuentes
- Abramson, L. Y., Metalsky, G. I. y Alloy, L. B. (1989). Hopelessness depression: A theory-based subtype of depression. Psychological Review, 96(2), 358-372. doi.org/10.1037/0033-295X.96.2.358
- Brickman, P., Coates, D. y Janoff-Bulman, R. (1978). Lottery winners and accident victims: Is happiness relative? Journal of Personality and Social Psychology, 36(8), 917-927. doi.org/10.1037/0022-3514.36.8.917
- Tedeschi, R. G. y Calhoun, L. G. (2004). Posttraumatic growth: Conceptual foundations and empirical evidence. Psychological Inquiry, 15(1), 1-18. doi.org/10.1207/s15327965pli1501_01
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
Familia de la tristeza