Pesimismo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«Seguro que sale mal», «para qué intentarlo». El pesimismo es una forma de mirar el futuro que anticipa lo negativo. Algunos lo defienden como realismo o como protección contra la decepción, y algo de razón tienen. Pero cuando se vuelve un hábito rígido, tiene costes importantes.
Qué es el pesimismo
El pesimismo es la tendencia a esperar resultados negativos y a interpretar los acontecimientos de la forma más desfavorable. Charles Carver, Michael Scheier y Suzanne Segerstrom lo estudian como un rasgo opuesto al Optimismo, que varía de una persona a otra y es relativamente estable.
No es lo mismo que la tristeza: se puede ser pesimista y estar de buen humor, aunque a menudo van juntos.
Cómo se manifiesta
- Anticipar problemasVer primero lo que puede fallar.
- Desconfiar de lo bueno«Algo malo vendrá».
- No intentarPor suponer que no funcionará.
- Quejas frecuentes.
- Explicaciones globales«Siempre me pasa».
El estilo explicativo
Martin Seligman estudió cómo explicamos lo que nos ocurre. El estilo pesimista atribuye lo malo a causas permanentes («siempre será así»), generales («todo me sale mal») y personales («es culpa mía»), y lo bueno a la suerte o a causas pasajeras. Este estilo se asocia a mayor vulnerabilidad a la depresión.
Seligman sostuvo que el optimismo se puede aprender, cuestionando esas explicaciones automáticas.
¿Tiene alguna ventaja?
Julie Norem describió el pesimismo defensivo: algunas personas rinden mejor cuando imaginan lo que puede salir mal, porque eso les lleva a prepararse a fondo. En estos casos, el pesimismo es una estrategia útil para manejar la ansiedad.
Sin embargo, las revisiones de Carver y sus colaboradores muestran que, en general, el optimismo se asocia a mejor afrontamiento, más perseverancia y mejores indicadores de salud.
Cómo equilibrar la mirada
- Detecta las explicaciones automáticas y pregúntate si son ciertas.
- Busca pruebas en contra: ¿de verdad siempre sale mal?
- Considera varios escenarios, no solo el peor.
- Usa el pesimismo para prepararte, no para rendirte.
- Registra lo que sale bien.
- Rodéate de personas que te ayuden a ver otras posibilidades.
De dónde viene
El pesimismo tiene una parte de temperamento y otra de aprendizaje. Crecer en un entorno donde se anticipaban siempre las desgracias, vivir experiencias repetidas de fracaso o pérdida, o haber sufrido decepciones importantes favorece esta forma de mirar. También influye el contexto: épocas de crisis económica o social tienden a aumentar el pesimismo colectivo.
Cuándo consultar
Si el pesimismo se convierte en desesperanza, se acompaña de tristeza persistente o pensamientos de que la vida no tiene sentido, busca ayuda profesional. Si piensas en hacerte daño, llama al 024.
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Fuentes
- Carver, C. S., Scheier, M. F. y Segerstrom, S. C. (2010). Optimism. Clinical Psychology Review, 30(7), 879-889. doi.org/10.1016/j.cpr.2010.01.006
- Abramson, L. Y., Metalsky, G. I. y Alloy, L. B. (1989). Hopelessness depression: A theory-based subtype of depression. Psychological Review, 96(2), 358-372. doi.org/10.1037/0033-295X.96.2.358
- Seligman, M. E. P. (2003). La auténtica felicidad. Ediciones B. (Obra original publicada en 2002).
- Norem, J. K. y Cantor, N. (1986). Defensive pessimism: Harnessing anxiety as motivation. Journal of Personality and Social Psychology, 51(6), 1208-1217. doi.org/10.1037/0022-3514.51.6.1208
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
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