Escepticismo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Una noticia demasiado sorprendente, un producto milagroso, una promesa difícil de creer. El escepticismo es la actitud de no aceptar algo sin pruebas. En una época de bulos y desinformación, es una herramienta valiosa. Pero llevado al extremo puede convertirse en un cinismo que impide confiar en nada.
Qué es el escepticismo
El escepticismo es la actitud de dudar de las afirmaciones hasta disponer de pruebas suficientes. Tiene una larga tradición filosófica, desde los escépticos griegos, y está en la base del método científico.
Como emoción, combina la Duda con una cierta resistencia a dejarse sorprender sin motivo.
Cómo se manifiesta
- Ceja levantadaGesto de duda.
- Preguntas«¿Cómo lo sabes?», «¿de dónde sale?».
- Buscar fuentes.
- ResistenciaA lo que parece demasiado bueno.
El escepticismo sano
Daniel Kahneman describió cómo nuestro pensamiento rápido tiende a aceptar lo que confirma lo que ya creemos y a sacar conclusiones con poca información. El escepticismo sano activa el pensamiento lento, que examina las pruebas. Es especialmente útil frente a la desinformación, las estafas y las afirmaciones extraordinarias.
Cuando se vuelve cinismo
El escepticismo se diferencia del cinismo en que está abierto a cambiar de opinión ante buenas pruebas. El cinismo, en cambio, desconfía de todo por sistema y da por hecho que todos mienten o actúan por interés. Las investigaciones sobre hostilidad cínica la han asociado a peores relaciones y a más estrés.
Cómo cultivar un escepticismo sano
- Pregunta por la fuente de la información.
- Busca varias fuentes fiables.
- Desconfía de lo que confirma demasiado lo que ya piensas.
- Distingue entre opinión y dato.
- Mantente abierto a cambiar de idea ante buenas pruebas.
- Aplica el mismo escepticismo a tus propias creencias.
Escepticismo y bulos
Los bulos suelen apelar a emociones intensas, como el miedo o la indignación, para difundirse rápido. Antes de compartir una noticia sorprendente, conviene detenerse, comprobar la fuente y buscar si otros medios fiables la confirman. Este pequeño gesto de escepticismo frena mucha desinformación.
Escepticismo y salud
En temas de salud abundan las promesas de remedios milagrosos, dietas extremas o tratamientos sin respaldo científico. Un escepticismo sano protege de gastar dinero en productos inútiles o, peor aún, de abandonar tratamientos eficaces. Ante cualquier promesa sanitaria, conviene preguntar por las pruebas que la respaldan y consultar con profesionales sanitarios antes de tomar decisiones.
Desconfiar de lo que se presenta como solución fácil para problemas complejos es una buena regla general.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. (Obra original publicada en 2011).
- Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press.
Familia de la sorpresa