Incredulidad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«No me lo puedo creer». La incredulidad es la reacción ante algo que choca tanto con lo que esperábamos que nos cuesta aceptarlo como real. Puede ser la primera respuesta ante una mala noticia, una forma de escepticismo ante afirmaciones dudosas o la alegría de un éxito inesperado.
Qué es la incredulidad
La incredulidad es la dificultad o la resistencia a creer algo. Puede ser una reacción emocional ante una noticia que no esperábamos, o una actitud reflexiva ante afirmaciones que nos parecen dudosas.
Cómo se siente
- «No puede ser».
- Pedir que lo repitan.
- Buscar confirmación.
- Reírse nerviosoO quedarse en silencio.
- NegarAl principio.
La incredulidad como defensa
Ante noticias muy dolorosas, la incredulidad es una respuesta frecuente. John Bowlby describió una primera fase de embotamiento ante las pérdidas, en la que la persona no termina de creer lo ocurrido. Elisabeth Kübler-Ross habló de la negación como una de las reacciones iniciales ante malas noticias. Esta incredulidad inicial da tiempo a la mente para asimilar algo demasiado grande.
Incredulidad y escepticismo
Ante afirmaciones extraordinarias, una cierta incredulidad es sana: nos protege de bulos, estafas y engaños. Daniel Kahneman describió cómo el pensamiento lento y crítico nos ayuda a examinar lo que el pensamiento rápido acepta sin más. La clave está en que la incredulidad lleve a comprobar, no a rechazar sistemáticamente cualquier cosa nueva.
Qué la provoca
- Noticias muy buenas o muy malas.
- Afirmaciones que parecen imposibles.
- Conductas inesperadas de personas conocidas.
- Éxitos que no esperábamos.
Cómo procesar lo increíble
- Date tiempo para asimilar.
- Busca confirmación en fuentes fiables.
- Habla con alguien de confianza.
- Si es una pérdida, permite que la realidad llegue poco a poco.
- Si es un éxito, permítete creerlo y disfrutarlo.
Incredulidad ante los propios logros
Algunas personas reaccionan con incredulidad ante sus propios éxitos: no se creen que hayan aprobado, que les hayan elegido o que lo hayan conseguido. En ocasiones, esta reacción se relaciona con el fenómeno del impostor, descrito por Pauline Clance y Suzanne Imes: la sensación de no merecer los logros y de que en cualquier momento se descubrirá que no se está a la altura. Permitirse reconocer los méritos propios es tan importante como aprender de los errores.
Anotar los logros y lo que hicimos para conseguirlos ayuda a contrarrestar la tendencia a atribuirlos solo a la suerte.
Celebrarlos con otras personas también ayuda a que el éxito se vuelva real y a que podamos disfrutarlo.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Bowlby, J. (1997). La pérdida afectiva (El apego y la pérdida, vol. 3). Paidós. (Obra original publicada en 1980).
- Kübler-Ross, E. (1969). On Death and Dying. Macmillan.
- Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. (Obra original publicada en 2011).
- Clance, P. R. e Imes, S. A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241-247. doi.org/10.1037/h0086006
Familia de la sorpresa