Banalidad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Trabajar, comprar, mirar el móvil, dormir, repetir. A veces todo lo que hacemos parece pequeño, sin peso ni significado. La sensación de banalidad es esa impresión de que la vida se ha vuelto trivial. No es exactamente tristeza ni aburrimiento, sino una pregunta incómoda por el sentido.
Qué es la sensación de banalidad
La banalidad es la percepción de que lo que hacemos o vivimos carece de importancia o profundidad. Como sentimiento, aparece cuando las actividades diarias se vuelven automáticas y dejamos de ver en ellas un propósito.
Está cerca del hastío y del vacío, pero tiene un matiz propio: la impresión de que todo es superficial, de que falta algo que dé peso a los días.
Cómo se nota
- Días intercambiablesCuesta distinguir una semana de otra.
- Consumo sin satisfacciónSeries, redes o compras que no llenan.
- Preguntas de sentido«¿Para qué hago esto?».
- Distancia emocionalLas cosas pasan, pero no tocan.
La necesidad de sentido
Viktor Frankl, psiquiatra que sobrevivió a los campos de concentración, sostuvo que la búsqueda de sentido es una motivación humana central, y que su ausencia genera un vacío existencial. Carol Ryff incluyó el propósito en la vida como una de las dimensiones del bienestar psicológico, junto a otras como el crecimiento personal o las relaciones positivas.
La sensación de banalidad puede entenderse como una señal de que esa necesidad no está atendida.
Cómo recuperar el sentido
- Identifica tus valores. ¿Qué te importa de verdad? Escríbelo.
- Conecta lo diario con esos valores. Incluso tareas rutinarias pueden servir a algo que valoras.
- Aporta a otros. Ayudar, enseñar o cuidar suele dar sentido de forma inmediata.
- Busca experiencias de flujo. Mihaly Csikszentmihalyi describió el flujo como la absorción total en una actividad con el reto justo, una fuente potente de satisfacción.
- Reduce el consumo pasivo y aumenta lo que creas o haces con las manos.
Qué la provoca
- Rutinas muy repetitivas en el trabajo o en casa, sin margen para elegir.
- Tareas cuyo resultado no vemos ni sabemos a quién benefician.
- Exceso de estímulos rápidos, como el desplazamiento infinito en redes, que entretiene pero deja poco poso.
- Etapas de transición, cuando los objetivos anteriores se han cumplido o han perdido valor y aún no hay otros nuevos.
- Cansancio acumulado, que apaga la capacidad de disfrutar y de dar importancia a las cosas.
Cuándo pedir ayuda
Si la sensación de que nada importa se acompaña de tristeza persistente, pérdida de interés o ideas de que la vida no merece la pena, consulta con un profesional. Si piensas en hacerte daño, llama al 024.
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Fuentes
- Frankl, V. E. (2015). El hombre en busca de sentido. Herder. (Obra original publicada en 1946).
- Ryff, C. D. (1989). Happiness is everything, or is it? Explorations on the meaning of psychological well-being. Journal of Personality and Social Psychology, 57(6), 1069-1081. doi.org/10.1037/0022-3514.57.6.1069
- Csikszentmihalyi, M. (1997). Fluir: una psicología de la felicidad. Kairós. (Obra original publicada en 1990).
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
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