Desgano qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Nada apetece: ni comer, ni salir, ni ponerse con lo pendiente. La desgana es esa falta de impulso que todos sentimos en algún momento, a menudo por cansancio, calor o simple saturación. Suele ser pasajera, pero si se alarga conviene escucharla, porque puede indicar que algo necesita atención.
Qué es la desgana
La desgana es la falta de ganas o de apetito, tanto en el sentido literal, de comida, como en el figurado, de actividades. Es un estado de bajo impulso en el que cuesta empezar cosas y nada resulta especialmente atractivo.
Es menos profunda que la apatía y suele tener causas más inmediatas: un mal día, calor, cansancio o una tarea poco estimulante.
Cómo se nota
- Pereza al empezarCualquier tarea parece costosa.
- Poco apetitoO comer sin disfrutar.
- Movimientos lentosCuerpo pesado.
- DistracciónPicotear entre actividades sin terminar ninguna.
Qué la provoca
- Cansancio y falta de sueño.
- Calor o cambios de estación.
- Tareas monótonas o sin sentido claro.
- Malestar físico: resfriados, digestiones pesadas, dolor.
- Preocupaciones o tristeza de fondo.
- Exceso de estímulos que dejan saturado.
La motivación no siempre llega primero
Solemos esperar a tener ganas para empezar, pero muchas veces funciona al revés: las ganas aparecen una vez que hemos empezado. Los terapeutas de activación conductual lo resumen así: actuar según un plan, no según el estado de ánimo. Los estudios de Sona Dimidjian y sus colaboradores mostraron que este enfoque es eficaz incluso en la depresión.
Richard Ryan y Edward Deci añaden que las tareas que sentimos elegidas, que nos hacen sentir competentes o que hacemos con otros despiertan más motivación. Introducir alguno de esos elementos puede vencer la desgana.
Qué hacer
- Empieza por cinco minutos. Muchas veces basta para arrancar.
- Elige la tarea más fácil o la más agradable.
- Cambia de entorno: otra habitación, salir a la calle.
- Muévete un poco. El ejercicio despierta.
- Descansa de verdad si el cuerpo lo pide.
- Come algo ligero aunque no tengas hambre, si llevas horas sin comer.
La desgana del calor y de las vacaciones
Con las temperaturas altas es muy común sentir menos ganas de moverse, de comer o de concentrarse. El cuerpo dedica más energía a regular la temperatura y el sueño suele ser peor. También es habitual notar desgana al volver de vacaciones, cuando cuesta retomar las obligaciones.
En ambos casos suele ayudar adaptar horarios, beber suficiente agua, hacer comidas ligeras y retomar la actividad de forma progresiva, en lugar de exigirse el mismo ritmo de inmediato.
Cuándo consultar
Si la desgana dura más de dos semanas, se acompaña de pérdida de peso, tristeza persistente, cansancio extremo u otros síntomas, consulta con tu médico de familia para descartar causas físicas o una depresión.
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Fuentes
- Dimidjian, S., Hollon, S. D., Dobson, K. S., Schmaling, K. B., Kohlenberg, R. J., Addis, M. E. y otros. (2006). Randomized trial of behavioral activation, cognitive therapy, and antidepressant medication in the acute treatment of adults with major depression. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 74(4), 658-670. doi.org/10.1037/0022-006X.74.4.658
- Ryan, R. M. y Deci, E. L. (2000). Self-determination theory and the facilitation of intrinsic motivation, social development, and well-being. American Psychologist, 55(1), 68-78. doi.org/10.1037/0003-066X.55.1.68
- Steel, P. (2007). The nature of procrastination: A meta-analytic and theoretical review of quintessential self-regulatory failure. Psychological Bulletin, 133(1), 65-94. doi.org/10.1037/0033-2909.133.1.65
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