Desesperanza qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«Nada va a cambiar», «haga lo que haga, saldrá mal». La desesperanza es la pérdida de la confianza en el futuro. Es una de las experiencias emocionales más difíciles y también una de las más importantes de atender, porque se asocia a un mayor riesgo de depresión y de conductas autolesivas. La buena noticia es que la esperanza se puede reconstruir.
Qué es la desesperanza
La desesperanza es un conjunto de expectativas negativas sobre el futuro, unido a la sensación de que no podemos hacer nada para cambiarlo. Aaron Beck la incluyó en su tríada cognitiva de la depresión: una visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro.
No es lo mismo que la tristeza. Se puede estar muy triste y conservar la esperanza; la desesperanza es precisamente la pérdida de esa confianza en que las cosas pueden mejorar.
Cómo se reconoce
- Futuro cerradoNo imaginar nada bueno por delante.
- Dejar de intentar«¿Para qué?».
- Cansancio profundoAgotamiento ante cualquier esfuerzo.
- Pensamientos absolutos«Siempre», «nunca», «nada».
- AislamientoRetirarse de los demás.
Cómo se forma
Lyn Abramson, Gerald Metalsky y Lauren Alloy propusieron la teoría de la desesperanza: las personas que explican los acontecimientos negativos como permanentes («siempre será así»), generales («todo me sale mal») e internos («es culpa mía») son más vulnerables a desarrollarla cuando viven situaciones adversas.
Martin Seligman mostró en sus estudios sobre indefensión aprendida que la exposición repetida a situaciones incontrolables lleva a dejar de intentarlo. Steven Maier, coautor de aquellos experimentos, revisó años después los datos y propuso que lo que se aprende no es tanto la indefensión como la capacidad de control, que puede recuperarse.
La esperanza se puede reconstruir
C. R. Snyder definió la esperanza como la combinación de dos elementos: caminos, la capacidad de imaginar formas de alcanzar una meta, y agencia, la confianza en poder recorrerlos. Ambos se pueden entrenar. Fijar metas pequeñas, planear varias rutas y recordar logros pasados son formas prácticas de hacerlo.
Qué ayuda
- Cuestiona los absolutos. ¿De verdad nunca ha salido nada bien?
- Fíjate una meta muy pequeña para hoy o mañana.
- Busca una excepción: un momento reciente en que algo fue un poco mejor.
- Habla con alguien. La desesperanza se alimenta del aislamiento.
- Recuerda que los estados de ánimo cambian, aunque ahora no lo parezca.
Pide ayuda
La desesperanza intensa es una señal de alerta. Thomas Joiner y otros investigadores la han relacionado con el riesgo de suicidio. Si sientes que no hay salida o piensas en quitarte la vida, llama ahora al 024, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas, o al 112 si hay peligro inmediato. Tu médico de familia también puede ayudarte.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Beck, A. T., Rush, A. J., Shaw, B. F. y Emery, G. (1983). Terapia cognitiva de la depresión. Desclée de Brouwer. (Obra original publicada en 1979).
- Abramson, L. Y., Metalsky, G. I. y Alloy, L. B. (1989). Hopelessness depression: A theory-based subtype of depression. Psychological Review, 96(2), 358-372. doi.org/10.1037/0033-295X.96.2.358
- Seligman, M. E. P. (1972). Learned helplessness. Annual Review of Medicine, 23, 407-412. doi.org/10.1146/annurev.me.23.020172.002203
- Maier, S. F. y Seligman, M. E. P. (2016). Learned helplessness at fifty: Insights from neuroscience. Psychological Review, 123(4), 349-367. doi.org/10.1037/rev0000033
- Snyder, C. R. (2002). Hope theory: Rainbows in the mind. Psychological Inquiry, 13(4), 249-275. doi.org/10.1207/S15327965PLI1304_01
- Joiner, T. E. (2005). Why People Die by Suicide. Harvard University Press.
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
Familia de la tristeza