Desventura qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Una inundación que arruina la casa, un accidente que no se podía prever, una enfermedad que llega sin aviso. La desventura es la desgracia que nos cae encima sin buscarla. Más allá del daño material, deja una sensación de injusticia y vulnerabilidad que también hay que atender.
Qué es la desventura
La desventura es una desgracia o un suceso adverso, normalmente fruto de la mala suerte, y también el pesar que deja. A diferencia de los problemas que surgen de nuestras decisiones, la desventura llega sin que podamos evitarla.
Por eso suele acompañarse de una pregunta difícil: «¿Por qué a mí?».
Cómo se vive
- Impacto inicialIncredulidad, bloqueo.
- Tristeza y pesarPor lo perdido.
- Sensación de injusticiaNo haberlo merecido.
- VulnerabilidadEl mundo parece menos seguro.
- CansancioPor todo lo que hay que reorganizar.
El golpe a la creencia en un mundo justo
Melvin Lerner describió la creencia en un mundo justo: la tendencia a pensar que cada uno recibe lo que merece. Esta creencia da sensación de control, pero las desventuras la ponen en crisis, porque nos recuerdan que a veces pasan cosas malas a personas que no han hecho nada para merecerlas.
Esa misma creencia explica por qué, ante la desgracia ajena, algunas personas tienden a buscar culpas en la víctima. Ser consciente de ello ayuda a no caer en esa trampa ni a culparse uno mismo.
Cómo encajarla
- Atiende primero lo urgente: seguridad, salud, techo.
- Pide y acepta ayuda práctica y emocional.
- Reconoce que no fue culpa tuya.
- Divide la reconstrucción en pasos manejables.
- Habla de lo ocurrido. Compartir la experiencia ayuda a procesarla.
- Busca lo que sigue en pie: personas, capacidades, recursos.
La capacidad de recuperarse
George Bonanno ha mostrado que la resiliencia, mantener un funcionamiento relativamente estable tras la adversidad, es más común de lo que se pensaba. No significa no sufrir, sino que el sufrimiento no impide seguir adelante. El apoyo social, la flexibilidad para adaptarse y la sensación de que se puede hacer algo son factores que la favorecen.
Las semanas después
Tras una desventura, la primera fase suele estar ocupada por lo práctico: seguros, trámites, reparaciones, cuidados médicos. Es frecuente que el impacto emocional llegue después, cuando las urgencias se calman. Entonces pueden aparecer el cansancio, la tristeza o la rabia que antes no había tiempo de sentir.
Es normal y no indica que algo vaya mal. Bernard Rimé ha mostrado que hablar de las experiencias impactantes con otras personas es una necesidad casi universal y ayuda a integrarlas. Buscar espacios para hacerlo, con amistades, familia o grupos de personas que han pasado por lo mismo, facilita la recuperación.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Lerner, M. J. (1980). The Belief in a Just World: A Fundamental Delusion. Plenum.
- Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28. doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20
- Rimé, B. (2009). Emotion elicits the social sharing of emotion: Theory and empirical review. Emotion Review, 1(1), 60-85. doi.org/10.1177/1754073908097189
Familia de la tristeza