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Familia de la tristeza

Pena qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

«Me da pena». Es una de las expresiones más usadas para hablar de tristeza en español. La pena es la tristeza en su forma más cotidiana: la que sentimos ante una despedida, una mala noticia o el dolor de alguien. Lejos de ser un fallo, es una emoción necesaria.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 3 min de lectura

Qué es la pena

La pena es el sentimiento de tristeza ante una pérdida, un daño o el sufrimiento, propio o ajeno. En España usamos la palabra sobre todo como sinónimo de tristeza; en muchos países de América, «me da pena» significa también «me da vergüenza».

La tristeza, de la que la pena es su forma más común, es una de las emociones básicas descritas por Paul Ekman. Su expresión es reconocible en todas las culturas: el centro de las cejas se eleva, las comisuras de los labios bajan y la mirada se dirige al suelo.

A diferencia de la depresión, la pena tiene una causa reconocible, es proporcionada a lo ocurrido y va aliviándose con el tiempo y el apoyo de los demás.

Cómo se siente en el cuerpo

  • PesadezBrazos y piernas parecen pesar más. En el estudio de Nummenmaa, la tristeza fue la emoción que más «apagaba» las sensaciones en las extremidades.
  • NudoEn la garganta o presión en el pecho.
  • LágrimasOjos húmedos o llanto, a veces en oleadas.
  • LentitudMovimientos y habla más pausados, menos energía.
  • RetraimientoGanas de estar en un lugar tranquilo, con pocas personas.

Qué la provoca

  • Pérdidas: de personas, relaciones, animales, trabajos, lugares.
  • Despedidas, aunque sean temporales.
  • Malas noticias sobre nosotros o sobre personas queridas.
  • Sufrimiento ajeno, cercano o lejano, como el que muestran las noticias.
  • Oportunidades perdidas o planes que no salieron.

Para qué sirve

La tristeza cumple varias funciones importantes:

  • Frena el ritmo para que podamos procesar la pérdida y adaptarnos a la nueva situación.
  • Vuelve la atención hacia dentro y favorece la reflexión. Joseph Forgas ha mostrado que un ánimo algo triste puede hacer el pensamiento más cuidadoso y menos crédulo.
  • Pide apoyo. Las lágrimas y la expresión triste despiertan en los demás el impulso de consolar. Ad Vingerhoets señala que las lágrimas emocionales son exclusivamente humanas y tienen sobre todo una función social.
  • Señala lo que valoramos. Solo nos apena perder lo que nos importa.

Diferencias con sentimientos parecidos

Pena no es lo mismo que Aflicción

La aflicción es una pena honda y grave, propia de pérdidas importantes.

Pena no es lo mismo que Melancolía

La melancolía es una tristeza difusa y prolongada, a menudo sin causa concreta.

Pena no es lo mismo que Depresión

La depresión es un trastorno: tristeza o pérdida de interés intensas, persistentes y que no responden a los cambios. La pena es proporcionada y pasa.

Pena no es lo mismo que Lástima

La lástima es pena por el mal ajeno, a veces desde cierta distancia.

Cómo vivirla

  1. Permítete sentirla. Intentar taparla o distraerse siempre suele prolongarla.
  2. Llora si lo necesitas. Llorar en compañía, o en un lugar seguro, suele aliviar.
  3. Comparte lo que te apena con alguien de confianza. Bernard Rimé ha mostrado que compartir socialmente las emociones intensas ayuda a darles sentido.
  4. Cuida el cuerpo: descanso, comida caliente, un paseo a la luz del día.
  5. Haz algo pequeño y agradable cuando te sientas preparado. No para dejar de sentir, sino para recordar que también hay otras cosas.
  6. Evita el alcohol como forma de calmarla: a la larga empeora el ánimo.

Cuándo pedir ayuda

Consulta con tu médico o con un psicólogo si la tristeza dura más de dos semanas casi todos los días, si pierdes el interés por casi todo, si duermes o comes mucho más o mucho menos, o si te sientes inútil o culpable sin motivo. Puede tratarse de una depresión, que tiene tratamiento. Si piensas que no merece la pena vivir, llama al 024.

Sentimientos relacionados

Fuentes

  1. Ekman, P. (1992). An argument for basic emotions. Cognition and Emotion, 6(3-4), 169-200. doi.org/10.1080/02699939208411068
  2. Nummenmaa, L., Glerean, E., Hari, R. y Hietanen, J. K. (2014). Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(2), 646-651. doi.org/10.1073/pnas.1321664111
  3. Forgas, J. P. (2013). Don’t worry, be sad! On the cognitive, motivational, and interpersonal benefits of negative mood. Current Directions in Psychological Science, 22(3), 225-232. doi.org/10.1177/0963721412474458
  4. Vingerhoets, A. (2013). Why Only Humans Weep: Unravelling the Mysteries of Tears. Oxford University Press.
  5. Rimé, B. (2009). Emotion elicits the social sharing of emotion: Theory and empirical review. Emotion Review, 1(1), 60-85. doi.org/10.1177/1754073908097189
  6. American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
  7. Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

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