Lástima qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«Qué lástima», decimos ante una desgracia ajena. La lástima es esa punzada de pena por el sufrimiento de otro. Es una emoción humana y valiosa, pero tiene un matiz delicado: si se expresa desde arriba, puede hacer que quien la recibe se sienta rebajado. La diferencia entre lástima y compasión es sutil e importante.
Qué es la lástima
La lástima es un sentimiento de pena ante el sufrimiento o la desgracia de otro. Nace de la capacidad de percibir el dolor ajeno y conmoverse con él.
A menudo se usa como sinónimo de compasión, pero muchos autores señalan una diferencia: la lástima puede implicar cierta distancia o superioridad («pobrecito»), mientras que la compasión se sitúa al mismo nivel y busca aliviar.
Cómo se siente
- Punzada de tristezaAl ver o conocer la desgracia.
- Gesto de penaCejas inclinadas, suspiro.
- Deseo de que no fuera así«Qué pena».
- Impulso de ayudarO, a veces, de apartar la mirada.
Lástima y compasión
Jennifer Goetz, Dacher Keltner y Emiliana Simon-Thomas revisaron la investigación sobre la compasión y la definieron como el sentimiento que surge al presenciar el sufrimiento ajeno y que motiva el deseo de ayudar. Su función sería favorecer la cooperación y el cuidado.
La lástima comparte el primer paso, conmoverse, pero no siempre lleva al segundo. Además, cuando se expresa con condescendencia, quien la recibe puede sentirse visto como inferior o incapaz. Por eso muchas personas con enfermedades o discapacidades rechazan que se les tenga lástima y prefieren respeto y apoyo concreto.
Qué la despierta
- Desgracias de personas cercanas o desconocidas.
- Noticias de catástrofes o injusticias.
- Animales que sufren.
- Situaciones de vulnerabilidad: pobreza, enfermedad, soledad.
Cómo convertirla en ayuda
- Pasa de la pena a la acción: ¿qué puedes hacer, aunque sea pequeño?
- Habla de igual a igual, sin tono de superioridad.
- Pregunta qué necesita la persona, en lugar de suponerlo.
- Respeta su autonomía y sus decisiones.
- Cuida tu propio equilibrio: Tania Singer y Olga Klimecki han mostrado que el entrenamiento en compasión ayuda a acompañar el sufrimiento sin quedar desbordado.
La lástima por uno mismo
También existe la autolástima: compadecerse de uno mismo de forma pasiva, sintiéndose víctima de las circunstancias. Se diferencia de la autocompasión que describe Kristin Neff, que consiste en tratarse con amabilidad ante el sufrimiento, reconocer que es parte de la experiencia humana y actuar para cuidarse. La primera tiende a paralizar; la segunda, a ayudar a seguir adelante.
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Fuentes
- Goetz, J. L., Keltner, D. y Simon-Thomas, E. (2010). Compassion: An evolutionary analysis and empirical review. Psychological Bulletin, 136(3), 351-374. doi.org/10.1037/a0018807
- Singer, T. y Klimecki, O. M. (2014). Empathy and compassion. Current Biology, 24(18), R875-R878. doi.org/10.1016/j.cub.2014.06.054
- Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85-101. doi.org/10.1080/15298860309032
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