Contrición qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Reconocer que hemos hecho daño, sentirlo de verdad y querer cambiar. La contrición es una forma de arrepentimiento que no se queda en el malestar, sino que mira hacia la reparación. La palabra tiene raíces religiosas, pero describe una experiencia humana que va más allá de cualquier creencia.
Qué es la contrición
La contrición es el dolor sincero por haber obrado mal, acompañado del propósito de no repetirlo. La palabra viene del latín contritio, «quebrantamiento», y evoca un corazón que se rompe al reconocer la propia falta.
En la tradición cristiana, la contrición es el arrepentimiento que nace del amor y no solo del miedo al castigo. En el lenguaje emocional actual, describe un arrepentimiento profundo, humilde y orientado a la enmienda.
Cómo se siente
- Pesar sinceroPor el daño causado, más que por las consecuencias propias.
- HumildadReconocer la falta sin excusas.
- Deseo de repararPedir perdón, compensar.
- Propósito de cambioPensar en cómo actuar distinto.
Contrición, culpa y vergüenza
June Tangney y sus colaboradores distinguen entre la culpa, centrada en la conducta («hice algo mal»), y la vergüenza, centrada en uno mismo («soy malo»). La contrición se parece mucho a la culpa adaptativa: mira al daño causado y empuja a reparar, en lugar de llevar a esconderse.
Por eso es una emoción moral valiosa. Sin ella, sería difícil reconstruir la confianza después de un error.
Cómo vivirla de forma sana
- Reconoce la falta con claridad, sin minimizar ni exagerar.
- Pide perdón de forma concreta, nombrando lo que hiciste.
- Repara en la medida de lo posible.
- Aprende: ¿qué te llevó a actuar así? ¿Qué harás distinto?
- Acepta el perdón o, si no llega, perdónate tú cuando hayas hecho lo que estaba en tu mano.
Contrición y perdón
La contrición sincera es, a menudo, el puente hacia el perdón. Michael McCullough y sus colaboradores han estudiado cómo las disculpas que reconocen el daño, asumen la responsabilidad y ofrecen reparación facilitan que la persona ofendida deje atrás el deseo de distancia o de revancha.
Una disculpa que suena a excusa, del tipo «siento que te molestara», suele tener el efecto contrario. La diferencia está en asumir lo hecho sin trasladar la responsabilidad al otro.
Conviene recordar también que la contrición no exige castigarse indefinidamente. Cuando se ha reconocido el daño y se ha hecho lo posible por repararlo, mantener el reproche no ayuda a nadie.
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Fuentes
- Tangney, J. P., Stuewig, J. y Mashek, D. J. (2007). Moral emotions and moral behavior. Annual Review of Psychology, 58, 345-372. doi.org/10.1146/annurev.psych.56.091103.070145
- Tangney, J. P. y Dearing, R. L. (2002). Shame and Guilt. Guilford Press.
- McCullough, M. E. (2001). Forgiveness: Who does it and how do they do it? Current Directions in Psychological Science, 10(6), 194-197. doi.org/10.1111/1467-8721.00147
- Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23.ª ed., versión 23.7 en línea). dle.rae.es
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