Contrariedad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
El tren que se retrasa, la lluvia el día de la excursión, la reunión que se mueve a última hora. La contrariedad es el pequeño disgusto que causan los imprevistos que se cruzan en nuestros planes. Es leve, pero frecuente, y la forma de encajarla influye mucho en cómo nos sentimos a lo largo del día.
Qué es la contrariedad
La contrariedad es el disgusto que produce un hecho que se opone a nuestros planes o deseos. Es una emoción de baja intensidad, emparentada con la frustración y la decepción, pero más ligera y pasajera.
Su desencadenante típico es el contratiempo: algo inesperado que obliga a cambiar lo previsto.
Cómo se siente
- Gesto de fastidioCeño fruncido, resoplido, chasquido de lengua.
- Tensión breveEn la mandíbula o los hombros.
- Pensamientos de queja«Lo que faltaba».
- Prisa por resolverBuscar enseguida una alternativa.
Las pequeñas contrariedades suman
Los psicólogos que estudian el estrés diario han observado que las pequeñas molestias cotidianas, cuando se acumulan, pueden afectar al ánimo tanto o más que algunos acontecimientos importantes. Un día con varias contrariedades seguidas deja una sensación de cansancio e irritabilidad que se arrastra a la noche.
Por eso aprender a encajarlas bien tiene un efecto notable en el bienestar general.
Cómo encajarla
- Dale su tamaño real. Pregúntate si importará dentro de una semana.
- Cambia el foco al plan B. Buscar alternativas reduce el malestar más rápido que quejarse.
- Usa el humor. Reírse del contratiempo, si se puede, lo desactiva.
- Deja margen en tus planes para lo imprevisto.
- No descargues en otros el disgusto que no tienen la culpa.
James Gross ha mostrado que reinterpretar una situación, verla desde otro ángulo, suele ser más eficaz para regular las emociones que intentar reprimirlas.
Qué la provoca
- Cambios de planes de última hora.
- Retrasos: transportes, citas, entregas.
- Averías y pequeños accidentes domésticos.
- El tiempo, cuando arruina una salida.
- Decisiones ajenas que nos afectan sin consultarnos.
La intensidad de la contrariedad depende menos del imprevisto en sí que de lo rígidos que sean nuestros planes y de cuánto margen tengamos. Un mismo retraso molesta mucho más con prisa que con tiempo de sobra.
El sentido del humor es uno de los mejores amortiguadores. Rod Martin, que ha estudiado el humor en psicología, distingue estilos de humor que ayudan a afrontar las dificultades, como reírse con amabilidad de las situaciones absurdas, de otros que dañan las relaciones, como el sarcasmo hiriente.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271-299. doi.org/10.1037/1089-2680.2.3.271
- Lazarus, R. S. y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Martínez Roca. (Obra original publicada en 1984).
- Martin, R. A., Puhlik-Doris, P., Larsen, G., Gray, J. y Weir, K. (2003). Individual differences in uses of humor and their relation to psychological well-being. Journal of Research in Personality, 37(1), 48-75. doi.org/10.1016/S0092-6566(02)00534-2
Familia de la tristeza