Desconsuelo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Hay penas para las que no valen las palabras. El desconsuelo es ese dolor que no encuentra alivio, en el que cualquier intento de consolar parece insuficiente. Suele aparecer ante las pérdidas más graves, y aunque se viva como interminable, con el tiempo y la compañía también cambia.
Qué es el desconsuelo
El desconsuelo es una aflicción profunda que no encuentra alivio. La palabra lo define por lo que falta: el consuelo. Quien está desconsolado siente que nada ni nadie puede calmar su dolor, al menos por ahora.
Es frecuente en los primeros momentos de un Duelo por la muerte de un ser querido, sobre todo si fue inesperada o especialmente injusta, como la pérdida de un hijo.
Cómo se vive
- Llanto intensoQue no calma.
- Sensación de que nada tiene sentidoEl mundo parece haberse detenido.
- Rechazo del consueloLas palabras de los demás parecen vacías.
- AgotamientoFísico y emocional.
- BúsquedaEsperar ver a quien no está, oír su voz.
El desconsuelo cambia
George Bonanno, que ha estudiado cómo las personas atraviesan pérdidas graves, observó que el dolor intenso suele llegar en oleadas que, con el tiempo, se espacian y pierden fuerza. Incluso en los momentos más duros aparecen breves respiros, y esos momentos no son una traición a quien se fue, sino una forma natural de soportar el dolor.
Margaret Stroebe y Henk Schut describen cómo las personas en duelo oscilan entre centrarse en la pérdida y en la reconstrucción de la vida. Esa alternancia es sana.
Cómo acompañar el desconsuelo
- Estar, más que hablar. La presencia silenciosa vale más que cualquier frase.
- No intentes quitar el dolor con frases como «está en un lugar mejor» o «tienes que seguir».
- Ofrece ayuda práctica concreta.
- Respeta los tiempos y la forma de expresar el dolor de cada persona.
- Sigue presente semanas y meses después, cuando el apoyo suele desaparecer.
Cuidarse en medio del desconsuelo
En las semanas de mayor dolor es frecuente descuidar lo básico: comer, dormir, salir a la calle. Aunque no apetezca, sostener unas mínimas rutinas ayuda a que el cuerpo resista. Pequeños gestos, como beber agua, dar un paseo corto o aceptar que alguien cocine, son formas de cuidarse cuando no hay fuerzas para más.
También puede ayudar escribir a la persona perdida, conservar algún objeto significativo o hablar de ella con quien la conoció. Expresar el dolor, en lugar de guardarlo, suele aliviar su peso con el tiempo.
Cuándo pedir ayuda
Si el desconsuelo no se suaviza con los meses y la vida queda completamente detenida, puede tratarse de un duelo prolongado, que tiene tratamiento específico. Si aparecen ideas de hacerte daño o de reunirte con quien murió, llama al 024.
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Fuentes
- Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28. doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20
- Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224. doi.org/10.1080/074811899201046
- Shear, M. K. (2015). Complicated grief. New England Journal of Medicine, 372(2), 153-160. doi.org/10.1056/NEJMcp1315618
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
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