Desolación qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Hay pérdidas que dejan el mundo interior como un campo después de una tormenta. La desolación es esa sensación de vacío, soledad y tristeza profunda en la que parece que no queda nada en pie. Es una de las experiencias más duras, pero no es permanente, y la compañía de otros es su mejor alivio.
Qué es la desolación
La desolación es una aflicción extrema unida a una sensación de vacío y soledad. La palabra viene de «desolar», asolar o destruir un lugar, y describe un estado interior arrasado, como si todo lo que daba sentido hubiera desaparecido.
Combina el dolor del Desconsuelo con la vivencia de Soledad y la falta de horizonte.
Cómo se vive
- Vacío profundoUna sensación de hueco que nada llena.
- Soledad absolutaAunque haya gente cerca.
- Llanto o, al contrario, sequedadA veces ni siquiera salen las lágrimas.
- DesorientaciónNo saber qué hacer ni hacia dónde ir.
- AgotamientoSin fuerzas para nada.
Cuándo aparece
- Muertes de personas centrales en nuestra vida.
- Catástrofes que destruyen hogares o comunidades.
- Rupturas que desmontan todo un proyecto vital.
- Emigración forzosa o pérdida del propio mundo.
- Soledad extrema prolongada.
Reconstruir tras la desolación
La investigación sobre resiliencia de George Bonanno muestra que muchas personas, incluso tras pérdidas graves, recuperan con el tiempo un funcionamiento estable. Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun describieron el crecimiento postraumático: tras atravesar experiencias devastadoras, algunas personas descubren fuerzas, vínculos o prioridades nuevas.
No se trata de buscar un lado positivo a la desgracia, sino de saber que el paisaje interior puede volver a poblarse, aunque sea distinto.
Qué ayuda
- No te quedes solo. Acepta la compañía, aunque no tengas ganas de hablar.
- Cuida lo mínimo: comer, beber, dormir lo que puedas.
- Vive por horas, no por semanas. El futuro puede esperar.
- Expresa el dolor de la forma que puedas: hablar, escribir, llorar.
- Busca pequeños anclajes: una rutina, un paseo, una persona.
Cómo acompañar a alguien desolado
Ante una persona desolada, las palabras suelen quedarse cortas, y no pasa nada. Lo que más ayuda es la presencia constante: sentarse a su lado, ofrecer comida, encargarse de gestiones, volver al día siguiente. Conviene evitar las frases hechas que buscan dar sentido a la desgracia y, en su lugar, reconocer el dolor: «No sé qué decir, pero estoy aquí».
También es importante estar atento a señales de riesgo, como hablar de no querer vivir, y en ese caso no dejar sola a la persona y buscar ayuda profesional.
Pide ayuda
La desolación es un estado de gran vulnerabilidad. Si sientes que no puedes más o piensas en quitarte la vida, llama al 024, gratuito y disponible las 24 horas, o al 112 si hay peligro inmediato. Tu médico de familia puede ponerte en contacto con salud mental.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Bonanno, G. A. (2004). Loss, trauma, and human resilience: Have we underestimated the human capacity to thrive after extremely aversive events? American Psychologist, 59(1), 20-28. doi.org/10.1037/0003-066X.59.1.20
- Tedeschi, R. G. y Calhoun, L. G. (2004). Posttraumatic growth: Conceptual foundations and empirical evidence. Psychological Inquiry, 15(1), 1-18. doi.org/10.1207/s15327965pli1501_01
- Stroebe, M. y Schut, H. (1999). The dual process model of coping with bereavement: Rationale and description. Death Studies, 23(3), 197-224. doi.org/10.1080/074811899201046
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
Familia de la tristeza