Complacencia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Hacer un favor con gusto, ver la sonrisa de alguien a quien has ayudado, sentir que has hecho feliz a otro. La complacencia es el placer de agradar. En su forma sana, es una expresión de amabilidad. Pero cuando se convierte en la necesidad de complacer siempre, puede llevar a olvidarse de uno mismo.
Qué es la complacencia
La complacencia es el gusto por agradar a otros y la satisfacción que produce hacerlo. También puede significar actitud de tolerancia excesiva. Está cerca de la Amabilidad y el Agrado, y en exceso, de la sumisión.
Cómo se siente
- SatisfacciónAl ver al otro contento.
- CalidezInterior.
- DificultadPara decir que no, en exceso.
- CansancioSi se complace siempre.
El placer de dar
Elizabeth Dunn y sus colaboradores encontraron que gastar dinero en otros produce más felicidad que gastarlo en uno mismo. Lara Aknin replicó estos resultados en muchos países. Agradar y ayudar a los demás es una fuente real de bienestar, y la complacencia sana forma parte de ella.
Cuando complacer se vuelve un problema
Algunas personas sienten que deben complacer a todo el mundo para ser queridas. Dicen que sí a todo, evitan los conflictos a toda costa y descuidan sus propias necesidades. A la larga, esto genera agotamiento, resentimiento y una autoestima que depende de la aprobación ajena. En inglés se habla de people pleasing.
De dónde viene
La necesidad excesiva de complacer suele aprenderse en la infancia, en entornos donde el afecto dependía de portarse bien o donde había que evitar el enfado de los adultos. Mark Leary describió la autoestima como un indicador de aceptación social: quien siente que su valor depende de agradar, puede volverse muy complaciente.
Complacer sin olvidarse
La Asertividad permite equilibrar la complacencia con las propias necesidades. Ayudar a los demás desde la libertad, sin miedo a decir que no, hace que la ayuda sea más genuina y menos agotadora. Adam Grant encontró que las personas generosas que también cuidan sus propios intereses tienen más éxito y menos agotamiento que las que se sacrifican sin límite.
Niños que quieren agradar
Algunos niños se esfuerzan mucho por agradar a los adultos y temen decepcionar. Conviene transmitirles que se les quiere igual aunque se equivoquen, animarles a expresar lo que quieren y enseñarles que decir que no, con educación, también está bien.
Cómo encontrar el equilibrio
- Pregúntate si ayudas por gusto o por miedo.
- Practica decir que no en cosas pequeñas.
- Escucha tus propias necesidades.
- Disfruta de ayudar cuando lo eliges.
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Fuentes
- Dunn, E. W., Aknin, L. B. y Norton, M. I. (2008). Spending money on others promotes happiness. Science, 319(5870), 1687-1688. doi.org/10.1126/science.1150952
- Aknin, L. B., Hamlin, J. K. y Dunn, E. W. (2012). Giving leads to happiness in young children. PLOS ONE, 7(6), e39211. doi.org/10.1371/journal.pone.0039211
- Leary, M. R. y Baumeister, R. F. (2000). The nature and function of self-esteem: Sociometer theory. Advances in Experimental Social Psychology, 32, 1-62. doi.org/10.1016/S0065-2601(00)80003-9
- Grant, A. M. (2013). Give and take: A revolutionary approach to success. Viking.
Familia de la alegría