Agrado qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Un café caliente por la mañana, una conversación amable, un rayo de sol en la cara. El agrado es esa sensación suave de que algo nos gusta. No es una emoción intensa, pero precisamente por eso es la base de muchos momentos buenos del día, y aprender a notarla mejora el bienestar.
Qué es el agrado
El agrado es una sensación suave de placer o satisfacción ante algo o alguien que nos gusta. Es una emoción de baja intensidad, muy presente en la vida cotidiana, que nos orienta hacia lo que nos hace bien.
Este diccionario la incluye en la familia del amor porque a menudo se refiere a personas: alguien que nos resulta agradable.
Cómo se siente
- Sonrisa leve.
- Relajación.
- Deseo de prolongarEl momento.
- Sensación de bienestar.
El valor de las emociones suaves
Barbara Fredrickson propuso la teoría de ampliar y construir: las emociones positivas, incluso las suaves, amplían nuestra atención y nuestro repertorio de pensamientos y acciones, y con el tiempo construyen recursos personales como relaciones, habilidades y resiliencia. Los pequeños momentos de agrado, acumulados, tienen un efecto importante en el bienestar.
Qué lo despierta
- Placeres sensoriales: sabores, olores, música.
- Personas amables o simpáticas.
- Entornos cómodos y bonitos.
- Pequeños logros.
- Naturaleza.
Saborear lo agradable
Fred Bryant y Joseph Veroff estudiaron el saboreo: la capacidad de prestar atención a las experiencias positivas para intensificarlas y prolongarlas. A menudo pasamos por los momentos agradables sin notarlos. Detenerse a disfrutarlos, compartirlos o recordarlos multiplica su efecto.
Cómo multiplicar los momentos agradables
- Nota lo que te agrada a lo largo del día.
- Saborea: detente unos segundos en lo agradable.
- Introduce pequeños placeres en tu rutina.
- Rodéate de personas que te hagan sentir bien.
- Sé tú agradable con los demás: también genera agrado propio.
Personas agradables
Hay personas que despiertan agrado casi de inmediato: son cálidas, escuchan, sonríen con facilidad. Este efecto no depende solo del carácter, sino de pequeñas conductas que se pueden cultivar, como mostrar interés por los demás, recordar sus nombres o detalles de su vida y expresar aprecio. Ser agradable no significa renunciar a la sinceridad, sino cuidar la forma en que nos relacionamos.
Elaine Hatfield y sus colaboradores describieron el contagio emocional: las emociones de quienes nos rodean tienden a transmitirse. Rodearse de personas agradables, y serlo, mejora el clima de cualquier grupo.
En la infancia
Enseñar a los niños a notar lo que les agrada, como un juego, una comida o un abrazo, les ayuda a reconocer sus emociones positivas.
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Fuentes
- Fredrickson, B. L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. American Psychologist, 56(3), 218-226. doi.org/10.1037/0003-066X.56.3.218
- Bryant, F. B. y Veroff, J. (2007). Savoring: A New Model of Positive Experience. Lawrence Erlbaum.
- Hatfield, E., Cacioppo, J. T. y Rapson, R. L. (1993). Emotional contagion. Current Directions in Psychological Science, 2(3), 96-100. doi.org/10.1111/1467-8721.ep10770953
Familia del amor