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Familia del miedo

Ansiedad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

Corazón acelerado, nudo en el estómago, la cabeza dando vueltas a lo que podría salir mal. La ansiedad es una de las emociones más frecuentes y también una de las peor entendidas. Bien dosificada nos prepara para lo que viene; cuando se dispara sin motivo o no se apaga, se convierte en un problema que tiene tratamiento.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 4 min de lectura

Qué es la ansiedad

La ansiedad es una respuesta de alerta ante una amenaza futura o incierta. Se parece mucho al miedo, pero con una diferencia importante: el miedo reacciona a un peligro presente y concreto, como un perro que se abalanza, mientras que la ansiedad se adelanta a algo que podría ocurrir, como un examen la semana que viene o un resultado médico pendiente.

David Barlow la describe como un estado orientado al futuro en el que sentimos que no podremos controlar o predecir lo que viene. Por eso la incertidumbre es su combustible principal: cuanto menos sabemos, más espacio tiene la mente para imaginar escenarios negativos.

Sentir ansiedad no es un trastorno. Es una emoción normal y útil. Solo hablamos de trastorno de ansiedad cuando es desproporcionada, dura mucho tiempo y limita la vida diaria.

Cómo se siente en el cuerpo

  • Corazón rápido y respiración agitadaEl cuerpo se prepara para actuar y bombea más sangre y oxígeno a los músculos.
  • Tensión muscularMandíbula apretada, hombros subidos, dolor de cuello o de cabeza.
  • Molestias digestivasNudo en el estómago, náuseas o ganas de ir al baño.
  • Sudor, temblor y frío en las manosLa sangre se desplaza hacia los grandes músculos.
  • Pensamientos en bucle«¿Y si…?», preocupación difícil de cortar y problemas para concentrarse.
  • Dificultad para dormirCuesta desconectar al acostarse o te despiertas de madrugada pensando.

Todas estas señales forman parte de la respuesta de estrés: el sistema nervioso simpático se activa y libera adrenalina y cortisol. Son molestas, pero no peligrosas. Saberlo ayuda a no asustarse de las propias sensaciones, algo que alimenta el círculo de la ansiedad.

Qué la provoca

  • Incertidumbre: esperar resultados, cambios de trabajo, decisiones importantes.
  • Situaciones evaluadas: exámenes, entrevistas, hablar en público.
  • Preocupaciones de salud, dinero o familia.
  • Acumulación de estrés y falta de descanso.
  • Cafeína, alcohol y otras sustancias, que pueden imitar o empeorar los síntomas.
  • Temperamento: algunas personas nacen con un sistema de alarma más sensible.

Para qué sirve

La ansiedad es una herramienta de previsión. Nos empuja a estudiar antes del examen, revisar el coche antes de un viaje o ir al médico cuando algo no va bien. Un nivel moderado mejora la atención y el rendimiento; el problema aparece cuando es tan alto que bloquea.

Un estudio de Jeremy Jamieson y sus colaboradores mostró que interpretar la activación corporal como energía útil, y no como señal de peligro, mejoraba la respuesta cardiovascular y el rendimiento en una prueba estresante. La forma de leer lo que sentimos cambia su efecto.

Diferencias con sentimientos parecidos

Ansiedad no es lo mismo que Miedo

El miedo responde a un peligro presente; la ansiedad, a uno futuro o incierto.

Ansiedad no es lo mismo que Preocupación

La preocupación es la parte mental de la ansiedad: el pensamiento repetitivo sobre lo que puede salir mal.

Ansiedad no es lo mismo que Estrés

El estrés es la respuesta a una exigencia que sentimos que nos supera. Puede generar ansiedad, pero no son lo mismo.

Ansiedad no es lo mismo que Pánico

El pánico es una oleada de ansiedad extrema y repentina que alcanza su pico en pocos minutos.

Ansiedad normal o trastorno

Los manuales diagnósticos, como el DSM-5-TR de la Asociación Americana de Psiquiatría y la CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud, describen varios trastornos de ansiedad: ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobias específicas, ansiedad social o agorafobia, entre otros. Tienen en común que la ansiedad es intensa, persistente y desproporcionada, y que lleva a evitar situaciones o interfiere en el trabajo, los estudios o las relaciones.

Son los problemas de salud mental más frecuentes y responden bien al tratamiento. La terapia cognitivo-conductual tiene una amplia evidencia a su favor, como recogen las revisiones de Stefan Hofmann y las guías del NICE británico.

Cómo manejarla

  1. Ponle nombre. Decir «esto es ansiedad» en lugar de «me está pasando algo grave» reduce la alarma.
  2. Respira despacio. Alarga la espiración durante un par de minutos: inspira en cuatro tiempos y suelta el aire en seis.
  3. No luches contra los pensamientos. Daniel Wegner mostró que intentar suprimir un pensamiento lo hace volver con más fuerza. Obsérvalo y déjalo pasar.
  4. Acota la preocupación. Reserva un rato al día para pensar en lo que te inquieta y anota qué está en tu mano hacer.
  5. Afronta poco a poco lo que evitas. La evitación alivia hoy y agranda la ansiedad mañana.
  6. Cuida lo básico: sueño regular, ejercicio, menos cafeína y alcohol.

Cuándo pedir ayuda

Consulta con tu médico de familia o con un psicólogo sanitario si la ansiedad dura semanas, si tienes ataques de pánico, si dejas de hacer cosas por miedo a sentirla o si recurres al alcohol u otras sustancias para calmarla. Si aparecen ideas de hacerte daño, llama al 024.

Sentimientos relacionados

Fuentes

  1. Barlow, D. H. (2002). Anxiety and Its Disorders: The Nature and Treatment of Anxiety and Panic (2.ª ed.). Guilford Press.
  2. Craske, M. G. y Stein, M. B. (2016). Anxiety. The Lancet, 388(10063), 3048-3059. doi.org/10.1016/S0140-6736(16)30381-6
  3. American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
  4. Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). icd.who.int/es
  5. National Institute for Health and Care Excellence. (2011, actualizada en 2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (Clinical guideline CG113). www.nice.org.uk/guidance/cg113
  6. Hofmann, S. G., Asnaani, A., Vonk, I. J. J., Sawyer, A. T. y Fang, A. (2012). The efficacy of cognitive behavioral therapy: A review of meta-analyses. Cognitive Therapy and Research, 36(5), 427-440. doi.org/10.1007/s10608-012-9476-1
  7. Jamieson, J. P., Nock, M. K. y Mendes, W. B. (2012). Mind over matter: Reappraising arousal improves cardiovascular and cognitive responses to stress. Journal of Experimental Psychology: General, 141(3), 417-422. doi.org/10.1037/a0025719
  8. Wegner, D. M. (1994). Ironic processes of mental control. Psychological Review, 101(1), 34-52. doi.org/10.1037/0033-295X.101.1.34
  9. Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm

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