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Familia del enfado

Enojo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

Alguien se cuela en la fila, un compañero no cumple lo que prometió, un servicio falla una vez más. El enojo es la reacción más cotidiana de la familia del enfado: una molestia con energía que nos dice que algo no está bien. Bien gestionado, nos ayuda a defender lo justo; mal gestionado, daña relaciones.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 3 min de lectura

Qué es el enojo

El enojo es un enfado de intensidad leve o moderada ante algo que nos molesta, frustra o parece injusto. En muchos países de habla hispana es la palabra más común para referirse al enfado cotidiano.

Es menos intenso que la Ira o la cólera, y suele ser más fácil de controlar y expresar de forma constructiva.

Cómo se siente

  • CalorEn la cara o el pecho.
  • Ceño fruncido.
  • TensiónEn mandíbula y hombros.
  • Tono de voz más firmeO cortante.
  • Pensamientos sobre la injusticia.

Para qué sirve

El enojo es una emoción útil. Nos alerta de que algo amenaza nuestros intereses, derechos o valores y nos da energía para actuar. Charles Carver y Eddie Harmon-Jones mostraron que el enfado es una emoción de acercamiento: nos impulsa a enfrentarnos al problema en lugar de huir.

James Averill, que estudió la ira en la vida cotidiana, observó que muchos episodios de enojo terminan con efectos positivos, como aclarar malentendidos o cambiar conductas, cuando se expresan de forma adecuada.

Diferencias con sentimientos parecidos

Enojo no es lo mismo que Ira

La ira es más intensa; el enojo es el enfado cotidiano.

Enojo no es lo mismo que Molestia

La molestia es más leve; el enojo ya implica cierta energía de enfado.

Enojo no es lo mismo que Indignación

La indignación es enojo ante una injusticia moral.

Qué lo provoca

  • Faltas de respeto.
  • Injusticias propias o ajenas.
  • Promesas incumplidas.
  • Obstáculos que frustran nuestros planes.
  • Cansancio y hambre, que reducen la paciencia.

Cómo expresarlo sin dañar

  1. Reconócelo: «Estoy enojado».
  2. Identifica qué lo ha provocado exactamente.
  3. Espera a estar más calmado si la intensidad es alta.
  4. Habla en primera persona: «Me molesta que…».
  5. Pide un cambio concreto.
  6. Escucha la otra versión.

Brad Bushman mostró que desahogar el enojo de forma agresiva lo aumenta. Expresarlo con calma y buscar soluciones es más eficaz.

Ni reprimir ni estallar

Tragarse el enojo de forma sistemática puede llevar a acumular resentimiento, mientras que estallar daña las relaciones. James Gross ha mostrado que reinterpretar la situación, verla desde otro ángulo, regula mejor las emociones que suprimirlas. El objetivo no es dejar de sentir enojo, sino usarlo bien.

El enojo en la infancia

Los niños sienten enojo con frecuencia y aún no tienen herramientas para gestionarlo, por lo que lo expresan con rabietas, golpes o gritos. Lo que más les ayuda es que los adultos acepten la emoción sin aceptar cualquier conducta: «Entiendo que estés enfadado, pero no puedes pegar». Ponerle nombre, ofrecer formas alternativas de expresarlo y mostrar con el ejemplo cómo se gestiona el enojo son las mejores enseñanzas.

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Fuentes

  1. Carver, C. S. y Harmon-Jones, E. (2009). Anger is an approach-related affect: Evidence and implications. Psychological Bulletin, 135(2), 183-204. doi.org/10.1037/a0013965
  2. Averill, J. R. (1983). Studies on anger and aggression: Implications for theories of emotion. American Psychologist, 38(11), 1145-1160. doi.org/10.1037/0003-066X.38.11.1145
  3. Bushman, B. J. (2002). Does venting anger feed or extinguish the flame? Catharsis, rumination, distraction, anger, and aggressive responding. Personality and Social Psychology Bulletin, 28(6), 724-731. doi.org/10.1177/0146167202289002
  4. Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271-299. doi.org/10.1037/1089-2680.2.3.271

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