Disgusto qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«Me he llevado un disgusto», decimos tras una mala noticia, una discusión o una decepción. El disgusto es una emoción cotidiana que mezcla enfado y tristeza, y cuya intensidad va desde una pequeña contrariedad hasta un golpe que nos quita el sueño. Es uno de los malestares más comunes y, por eso, merece la pena saber manejarlo.
Qué es el disgusto
El disgusto es el sentimiento de malestar, enfado o pena que causa algo desagradable. En español tiene un uso muy amplio: puede referirse a una Contrariedad leve («qué disgusto, se me ha roto el móvil») o a un golpe emocional fuerte («se llevó un gran disgusto con la noticia»).
Ojo con el inglés disgust, que significa asco: en español, disgusto no es repugnancia, sino malestar.
Cómo se siente
- MalestarEn el estómago o el pecho.
- Ceño fruncidoO gesto apagado.
- Pensamientos que vuelvenA lo ocurrido.
- IrritabilidadO tristeza.
- Menos apetitoSi es fuerte.
Qué lo provoca
- Malas noticias sobre salud, trabajo o familia.
- Discusiones con personas queridas.
- Decepciones por el comportamiento de otros.
- Pérdidas materiales.
- Contratiempos que estropean planes.
Entre el enfado y la pena
El disgusto se sitúa en una zona intermedia entre el enfado y la tristeza. Cuando predomina la sensación de injusticia o de que alguien tiene la culpa, se acerca al Enojo. Cuando predomina la pérdida, se acerca a la pena. Richard Lazarus explicaba que las emociones dependen de cómo valoramos lo ocurrido: identificar qué parte del disgusto es enfado y qué parte es tristeza ayuda a saber qué necesitamos.
Cómo gestionarlo
- Ponle nombre: ¿es más enfado o más pena?
- Cuéntalo a alguien de confianza.
- Dale su tamaño real: ¿importará dentro de un mes?
- Si hubo una discusión, busca el momento para hablar con calma.
- Haz algo que te calme: pasear, música, una ducha.
- Duerme sobre ello: los disgustos suelen verse distintos al día siguiente.
Disgustos y salud
La creencia popular de que «los disgustos enferman» tiene parte de verdad: el estrés emocional intenso o mantenido afecta al sueño, a la tensión arterial y al sistema inmunitario. Bruce McEwen describió cómo la carga acumulada de estrés desgasta el organismo. Por eso conviene no acumular disgustos sin procesarlos.
Los disgustos de los niños
Los niños también se llevan disgustos: una pelea con un amigo, una nota baja, un juguete roto. Para ellos, estas situaciones pueden ser muy intensas. Restarles importancia con frases como «no es para tanto» les hace sentir incomprendidos. Ayuda más reconocer su malestar, escucharles y, cuando estén más tranquilos, ayudarles a pensar qué pueden hacer.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Lazarus, R. S. (1991). Emotion and Adaptation. Oxford University Press.
- McEwen, B. S. (1998). Protective and damaging effects of stress mediators. New England Journal of Medicine, 338(3), 171-179. doi.org/10.1056/NEJM199801153380307
- Rimé, B. (2009). Emotion elicits the social sharing of emotion: Theory and empirical review. Emotion Review, 1(1), 60-85. doi.org/10.1177/1754073908097189
Familia del enfado