Enajenamiento qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
«Estaba fuera de mí», «no sé qué me pasó». El enajenamiento es un estado en el que una emoción intensa, normalmente la ira, desborda la capacidad de pensar y controlar lo que hacemos. Dura poco, pero puede tener consecuencias graves. Entender cómo se produce es clave para prevenirlo.
Qué es el enajenamiento
El enajenamiento es un estado de alteración en el que se pierde temporalmente el control de uno mismo, como si se estuviera «fuera de sí». En el terreno emocional, suele referirse a la ira desbordada que nubla la conciencia.
En derecho existe el concepto de trastorno mental transitorio, que puede valorarse en algunos delitos. Aquí nos referimos a la vivencia emocional, no a su consideración legal.
Cómo se vive
- Visión de túnelSolo se ve el objeto de la ira.
- Pérdida de la noción del tiempo.
- Actos impulsivosGritos, golpes, palabras hirientes.
- Memoria borrosaDespués del episodio.
- AgotamientoY a menudo arrepentimiento posterior.
Qué ocurre en el cerebro
En situaciones de activación extrema, los sistemas de alarma, con la amígdala como protagonista, toman el control, mientras que las regiones prefrontales que permiten reflexionar e inhibir impulsos funcionan peor. Joseph LeDoux describió cómo la respuesta emocional puede dispararse antes de que intervenga el pensamiento consciente.
Por eso, en pleno enajenamiento, los argumentos racionales apenas llegan.
Qué lo favorece
- Provocaciones graves o humillaciones.
- Celos intensos.
- Alcohol y otras sustancias, que reducen el control.
- Falta de sueño y estrés acumulado.
- Historia de dificultades para regular la ira.
Cómo prevenirlo
- Conoce tus señales tempranas: calor, tensión, pensamientos de venganza.
- Retírate a tiempo, antes de llegar al punto de no retorno.
- Evita el alcohol en situaciones de tensión.
- Acuerda una señal con las personas cercanas para pausar las discusiones.
- Trabaja la regulación emocional con ayuda profesional.
Después del episodio
Tras un episodio de enajenamiento, es frecuente sentir vergüenza, culpa o desconcierto por lo ocurrido. Es importante no quedarse solo en el reproche: reparar el daño causado, pedir disculpas y, sobre todo, analizar con calma qué factores lo hicieron posible. Identificar los desencadenantes, como el alcohol, la falta de sueño o ciertas situaciones, permite tomar medidas para que no se repita.
Si los episodios se repiten, no se trata de falta de voluntad: es una señal de que hace falta aprender herramientas de regulación con ayuda profesional.
Cuándo pedir ayuda
Si has tenido episodios en los que perdiste el control y dañaste a alguien o a ti mismo, busca ayuda profesional. Los programas de control de la ira y la terapia dialéctica conductual de Marsha Linehan son eficaces. Si sufres estos episodios por parte de otra persona, el 016 o el 112 pueden ayudarte.
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Fuentes
- LeDoux, J. (1999). El cerebro emocional. Ariel/Planeta. (Obra original publicada en 1996).
- Linehan, M. M. (1993). Cognitive-Behavioral Treatment of Borderline Personality Disorder. Guilford Press.
- Bushman, B. J. (2002). Does venting anger feed or extinguish the flame? Catharsis, rumination, distraction, anger, and aggressive responding. Personality and Social Psychology Bulletin, 28(6), 724-731. doi.org/10.1177/0146167202289002
Familia del enfado