Empatía qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Ponerse en el lugar del otro es una de las capacidades más valiosas que tenemos, y también una de las más malentendidas. La empatía no es estar siempre de acuerdo ni absorber todo el dolor ajeno: es entender lo que el otro siente sin perder de vista quién eres tú.
Qué es la empatía
Jean Decety y Philip Jackson definen la empatía como la capacidad de compartir y comprender los estados emocionales de otra persona, manteniendo la distinción entre uno mismo y el otro. Esa última parte es importante: empatizar no es fundirse con el otro.
Los investigadores distinguen dos grandes componentes que suelen ir juntos, aunque no siempre:
- Empatía emocional o afectiva: sentir algo de lo que siente el otro. Si alguien llora a nuestro lado, se nos contagia la tristeza.
- Empatía cognitiva, también llamada toma de perspectiva: entender lo que el otro piensa y siente, aunque no lo sintamos con él.
Hay personas con mucha empatía cognitiva y poca emocional, capaces de leer bien a los demás sin conmoverse, y al revés. Las dos son necesarias para relacionarse bien.
Cómo se siente en el cuerpo
- ResonanciaNotar en el propio cuerpo un eco de lo que siente el otro: un nudo ante su tristeza, una sonrisa ante su alegría.
- Imitación sutilTendemos a reproducir sin darnos cuenta las expresiones de quien tenemos delante.
- Atención concentradaEscucha activa, mirada atenta, menos pensamientos propios.
- CansancioTras mucho contacto con el sufrimiento ajeno, puede aparecer agotamiento.
Elaine Hatfield y sus colaboradores llamaron «contagio emocional» a esa tendencia automática a sincronizar emociones, la base más primitiva de la empatía.
De dónde viene
La empatía tiene raíces biológicas: los bebés ya lloran cuando oyen llorar a otros bebés, y muchas especies sociales muestran formas de contagio emocional. Los estudios de neuroimagen han observado que ver sufrir a alguien activa en parte las mismas regiones que el dolor propio, como la ínsula y la corteza cingulada anterior.
Pero también se aprende y se modula. Somos más empáticos con quienes se nos parecen, con quienes forman parte de nuestro grupo y con quienes conocemos bien. Por eso la empatía, por sí sola, puede ser sesgada: tiende a dirigirse a los cercanos y a olvidar a los lejanos.
Para qué sirve
La empatía es el pegamento de las relaciones humanas. Nos permite anticipar cómo afectarán nuestros actos a los demás, consolar, cooperar y sentirnos comprendidos. Daniel Batson defendió que la preocupación empática puede motivar una ayuda genuinamente altruista, no solo interesada.
Sin embargo, la empatía tiene un coste. Tania Singer y Olga Klimecki mostraron que compartir el dolor ajeno de forma repetida puede llevar a la «angustia empática» y al agotamiento, frecuente en profesiones sanitarias y en cuidadores. En cambio, entrenar la compasión, que añade al «siento contigo» un «quiero ayudarte» desde la calma, activa circuitos de afecto positivo y protege del desgaste.
Diferencias con sentimientos parecidos
Empatía no es lo mismo que Compasión
La empatía es sentir y entender lo que siente el otro. La compasión añade el deseo de aliviar su sufrimiento, y es más sostenible a largo plazo.
Empatía no es lo mismo que Simpatía
En español, la simpatía es el agrado hacia alguien. No implica comprender lo que siente.
Empatía no es lo mismo que Comprensión
La comprensión es sobre todo intelectual: entender las razones del otro. La empatía incluye además la resonancia emocional.
Empatía no es lo mismo que Lástima
La lástima siente pena por el otro desde fuera, a veces desde arriba. La empatía se pone a su lado.
Cómo cultivarla de forma sana
- Escucha para entender, no para responder. Deja que el otro termine y pregunta antes de aconsejar.
- Nombra lo que percibes. «Parece que esto te ha dolido mucho» valida más que cualquier consejo.
- Imagina su situación concreta. La toma de perspectiva se entrena: piensa qué sabe, qué teme y qué necesita esa persona.
- Amplía el círculo. Haz el esfuerzo de empatizar con quien es distinto a ti, no solo con quien se te parece.
- Cuida tus límites. Sentir con el otro no te obliga a cargar con su dolor. Descansa y apóyate en tu red.
- Practica la compasión. Pasar del «sufro contigo» al «estoy contigo y quiero ayudarte» protege del agotamiento.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Decety, J. y Jackson, P. L. (2004). The functional architecture of human empathy. Behavioral and Cognitive Neuroscience Reviews, 3(2), 71-100. doi.org/10.1177/1534582304267187
- Hatfield, E., Cacioppo, J. T. y Rapson, R. L. (1993). Emotional contagion. Current Directions in Psychological Science, 2(3), 96-100. doi.org/10.1111/1467-8721.ep10770953
- Batson, C. D. (1991). The Altruism Question: Toward a Social-Psychological Answer. Lawrence Erlbaum.
- Singer, T. y Klimecki, O. M. (2014). Empathy and compassion. Current Biology, 24(18), R875-R878. doi.org/10.1016/j.cub.2014.06.054
- Goetz, J. L., Keltner, D. y Simon-Thomas, E. (2010). Compassion: An evolutionary analysis and empirical review. Psychological Bulletin, 136(3), 351-374. doi.org/10.1037/a0018807
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