Capricho qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Ver algo en un escaparate y necesitarlo de inmediato, encapricharse de alguien después de una conversación, un antojo de chocolate a medianoche. El capricho es un deseo intenso pero pasajero. A veces es un pequeño placer que merece la pena; otras, un impulso del que nos arrepentimos.
Qué es el capricho
El capricho es un deseo repentino, intenso y a menudo pasajero, que no responde tanto a una necesidad como a un impulso del momento. Puede dirigirse a un objeto, una actividad o una persona.
Este diccionario lo incluye en la familia del amor porque a menudo se usa para hablar de atracciones pasajeras: «encapricharse» de alguien.
Cómo se siente
- Deseo urgente.
- ImaginarTenerlo ya.
- Impaciencia.
- Pérdida de interésUna vez conseguido, a veces.
Desear y disfrutar
Kent Berridge distinguió entre el sistema del deseo, que nos impulsa hacia algo, y el del disfrute, que se activa al obtenerlo. No siempre van juntos: a veces deseamos intensamente algo que luego no disfrutamos tanto. El capricho es una manifestación clara del sistema del deseo, que puede dispararse con estímulos llamativos aunque el placer posterior sea escaso.
Qué lo despierta
- Novedades y publicidad.
- Estado de ánimo: tristeza, aburrimiento o euforia.
- Cansancio, que reduce el autocontrol.
- Personas que nos resultan atractivas.
- Ver lo que tienen otros.
Cuándo concederlo
Darse un capricho de vez en cuando puede ser un pequeño placer que alegra el día. El problema aparece cuando los caprichos se convierten en una forma habitual de compensar el malestar, en gastos que no podemos permitirnos o en decisiones impulsivas que afectan a otros. Walter Mischel mostró que la capacidad de esperar se puede entrenar con estrategias como distraer la atención.
Cómo manejarlo
- Espera 24 horas antes de compras importantes.
- Pregúntate si es un deseo real o una forma de calmar otra cosa.
- Date pequeños caprichos planificados.
- Evita decidir con hambre, cansancio o tristeza.
- Con las personas, date tiempo para conocerlas más allá del capricho.
Los caprichos infantiles
Los niños piden caprichos constantemente: un juguete, una golosina, un objeto que acaban de ver. Es normal, porque aún están aprendiendo a esperar y a gestionar la frustración. Concederlo todo no les ayuda, pero negarlo todo tampoco. Ayuda explicar las razones, ofrecer alternativas y enseñarles a esperar, por ejemplo apuntando el deseo en una lista para una ocasión especial.
Aprender a tolerar no tener todo lo que se desea de inmediato es una habilidad que les servirá toda la vida.
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Fuentes
- Berridge, K. C. y Kringelbach, M. L. (2008). Affective neuroscience of pleasure: Reward in humans and animals. Psychopharmacology, 199(3), 457-480. doi.org/10.1007/s00213-008-1099-6
- Mischel, W., Shoda, Y. y Rodriguez, M. L. (1989). Delay of gratification in children. Science, 244(4907), 933-938. doi.org/10.1126/science.2658056
Familia del amor