Solidaridad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Vecinos que se organizan tras una inundación, desconocidos que donan sangre, compañeros que se apoyan ante una injusticia. La solidaridad es el sentimiento de unión con los demás que nos lleva a ayudarles como si su causa fuera nuestra. Es una de las fuerzas que mantienen unidas a las comunidades.
Qué es la solidaridad
La solidaridad es el sentimiento de unión con otras personas que nos lleva a apoyarlas, sobre todo en situaciones difíciles o ante causas compartidas. Implica reconocer que lo que le ocurre al otro también nos concierne.
Se diferencia de la Generosidad en que tiene un componente de reciprocidad e igualdad: hoy por ti, mañana por mí.
Cómo se siente
- EmpatíaHacia quien sufre.
- IndignaciónAnte la injusticia.
- DeseoDe ayudar.
- Sensación de pertenenciaA algo mayor.
La solidaridad ante las catástrofes
Contra la idea popular de que en las catástrofes predomina el caos y el egoísmo, los investigadores de desastres han encontrado que lo más habitual es la cooperación y la ayuda mutua. Rebecca Solnit documentó en numerosos casos cómo surgen comunidades solidarias en medio de la tragedia. La solidaridad parece ser una respuesta humana muy arraigada ante la adversidad compartida.
Las raíces de la solidaridad
Daniel Batson propuso la hipótesis de la empatía-altruismo: cuando sentimos empatía por alguien, nos motivamos a ayudarle por su propio bien. Henri Tajfel mostró que la identidad de grupo favorece la ayuda a quienes consideramos «de los nuestros». La solidaridad madura amplía ese «nosotros» más allá del propio grupo.
Beneficios para quien la practica
Stephen Post revisó estudios que asocian el voluntariado y la ayuda a otros con mejor salud y bienestar. Participar en acciones solidarias da sentido, fortalece los vínculos y aumenta la sensación de pertenencia a una comunidad.
Qué la despierta
- Catástrofes y emergencias.
- Injusticias sociales.
- Necesidades de personas cercanas.
- Causas compartidas.
- Identificación con quien sufre.
Cómo practicarla
- Empieza por tu entorno: vecinos, compañeros.
- Participa en asociaciones o voluntariado.
- Apoya causas que te importen.
- Escucha a quien vive situaciones difíciles.
- Amplía tu círculo de preocupación más allá de los tuyos.
Solidaridad cotidiana
No hace falta una catástrofe para practicar la solidaridad. Ayudar a un vecino mayor con la compra, compartir información útil con un compañero, apoyar el pequeño comercio del barrio o donar sangre son formas cotidianas de solidaridad que fortalecen la comunidad. Cada gesto, por pequeño que sea, contribuye a que el entorno sea más humano.
En la infancia
Los niños aprenden la solidaridad participando en gestos de ayuda junto a los adultos.
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Fuentes
- Batson, C. D. (1991). The Altruism Question: Toward a Social-Psychological Answer. Lawrence Erlbaum.
- Tajfel, H. y Turner, J. C. (1979). An integrative theory of intergroup conflict. En W. G. Austin y S. Worchel (Eds.), The Social Psychology of Intergroup Relations (pp. 33-47). Brooks/Cole.
- Post, S. G. (2005). Altruism, happiness, and health: It’s good to be good. International Journal of Behavioral Medicine, 12(2), 66-77. doi.org/10.1207/s15327558ijbm1202_4
- Solnit, R. (2009). A paradise built in hell: The extraordinary communities that arise in disaster. Viking.
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