Conmiseración qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Ver a alguien sufrir y sentir que su dolor te atraviesa. La conmiseración es una compasión intensa, una tristeza profunda por la desgracia de otro. Es una emoción noble, pero tiene un matiz delicado: si se expresa desde arriba, puede hacer que quien la recibe se sienta rebajado.
Qué es la conmiseración
La conmiseración es una compasión intensa ante el sufrimiento de otra persona. La palabra procede del latín commiseratio, compadecerse junto a otro.
Está muy cerca de la compasión y de la lástima; según cómo se exprese, puede inclinarse hacia una u otra.
Cómo se siente
- TristezaProfunda por el otro.
- Nudo en la garganta.
- Deseo de ayudarO consolar.
- ImpotenciaSi no se puede hacer nada.
Empatía y compasión
Tania Singer y Olga Klimecki distinguieron entre la angustia empática, sentir el dolor del otro como propio, que puede agotar y llevar a apartarse, y la compasión, que combina la preocupación por el otro con calidez y deseo de ayudar. Sus estudios mostraron que el entrenamiento en compasión reduce la angustia y aumenta las emociones positivas y la conducta de ayuda.
La conmiseración puede inclinarse hacia uno u otro lado: hacia el desbordamiento o hacia una ayuda serena.
Cuando se vuelve lástima
Expresada desde la superioridad, la conmiseración puede hacer sentir al otro débil o digno de pena. Muchas personas en situaciones difíciles prefieren respeto y apoyo concreto antes que expresiones de lástima. La clave está en tratar al otro como igual, reconociendo su dolor sin quitarle su dignidad ni su capacidad.
Qué la despierta
- Enfermedades graves de otros.
- Pérdidas y duelos ajenos.
- Injusticias y desgracias.
- Noticias de catástrofes.
Cómo convertirla en ayuda
- Pregunta qué necesita la otra persona.
- Ofrece ayuda concreta, no solo palabras.
- Trata al otro como igual.
- Cuida tu propio equilibrio para no desbordarte.
- Si no puedes hacer nada, el acompañamiento también cuenta.
Conmiseración en quienes cuidan
Las personas que trabajan cuidando a otros, como sanitarios, cuidadores o trabajadores sociales, están expuestas constantemente al sufrimiento ajeno. Si la conmiseración se convierte en angustia empática continuada, puede llevar al agotamiento, lo que algunos llaman fatiga por compasión. Cultivar una compasión serena, cuidarse y contar con espacios para procesar lo vivido protege a quienes cuidan.
Los programas de entrenamiento en compasión han mostrado resultados prometedores para prevenir este desgaste.
Con equilibrio
Sentir el dolor ajeno sin dejarse arrastrar por él permite ayudar mejor y durante más tiempo.
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Fuentes
- Singer, T. y Klimecki, O. M. (2014). Empathy and compassion. Current Biology, 24(18), R875-R878. doi.org/10.1016/j.cub.2014.06.054
- Goetz, J. L., Keltner, D. y Simon-Thomas, E. (2010). Compassion: An evolutionary analysis and empirical review. Psychological Bulletin, 136(3), 351-374. doi.org/10.1037/a0018807
- Batson, C. D. (1991). The Altruism Question: Toward a Social-Psychological Answer. Lawrence Erlbaum.
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