Consolación qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Llorar en el hombro de alguien y sentir que el peso se aligera un poco. La consolación es ese alivio que llega cuando otra persona nos acompaña en el dolor. No elimina la pena, pero la hace más llevadera. Es una de las formas más antiguas y universales de cuidado.
Qué es la consolación
La consolación es el alivio del dolor gracias al apoyo de otra persona, y también la acción de consolar. Es muy cercana al Consuelo; algunos autores reservan «consolación» para el proceso y «consuelo» para el alivio que produce.
Cómo se siente
- AlivioDel peso emocional.
- LlantoQue libera.
- CalmaProgresiva.
- GratitudHacia quien consuela.
Una conducta muy antigua
La consolación no es exclusiva de los seres humanos. Frans de Waal y otros primatólogos han observado conductas de consuelo en chimpancés y bonobos: tras una pelea, otros miembros del grupo se acercan a la víctima, la abrazan o la acarician. Estas conductas sugieren que la capacidad de consolar tiene raíces evolutivas profundas, ligadas a la empatía.
Qué hace eficaz el consuelo
Ad Vingerhoets, que ha estudiado el llanto, encontró que el alivio que se siente tras llorar depende mucho de si hubo alguien que respondiera con apoyo. James Coan mostró que la presencia de una persona de confianza reduce la respuesta cerebral ante la amenaza. El consuelo eficaz se basa más en la presencia y la calidez que en las palabras.
Cuándo lo necesitamos
- Pérdidas y duelos.
- Rupturas.
- Fracasos y decepciones.
- Miedos y preocupaciones.
- Dolor físico o enfermedad.
Cómo consolar bien
- Está presente: la presencia consuela más que las palabras.
- Escucha sin intentar arreglarlo todo.
- Ofrece contacto físico si es bienvenido.
- Valida: «Es normal que te sientas así».
- Evita frases que minimizan el dolor.
- Vuelve a interesarte días después.
Consolar a los niños
Los niños necesitan ser consolados con frecuencia: tras una caída, una pelea o un miedo. La forma en que los adultos responden a su malestar les enseña a regular sus propias emociones. Un consuelo cálido, que reconoce lo que sienten sin quitarle importancia, les ayuda a calmarse y les da seguridad. Con el tiempo, aprenden a consolarse a sí mismos y a consolar a otros.
Frases como «ya está, no ha sido nada» suelen funcionar peor que «te has asustado, es normal, estoy aquí».
Este aprendizaje temprano tiene una enorme importancia: los niños que se sienten consolados desarrollan una base segura desde la que explorar el mundo.
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Fuentes
- de Waal, F. B. M. (2008). Putting the altruism back into altruism: The evolution of empathy. Annual Review of Psychology, 59, 279-300. doi.org/10.1146/annurev.psych.59.103006.093625
- Vingerhoets, A. (2013). Why Only Humans Weep: Unravelling the Mysteries of Tears. Oxford University Press.
- Coan, J. A., Schaefer, H. S. y Davidson, R. J. (2006). Lending a hand: Social regulation of the neural response to threat. Psychological Science, 17(12), 1032-1039. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2006.01832.x
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