Ilógico qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Una norma que no tiene sentido, un argumento que se contradice, una situación absurda. Ante lo ilógico sentimos una mezcla de sorpresa, desconcierto y a veces enfado. Nuestra mente busca sentido, y cuando no lo encuentra, se rebela. Pero lo ilógico también puede hacernos reír.
Qué sentimos ante lo ilógico
Lo ilógico es aquello que contradice la razón, la coherencia o el sentido común. La emoción que despierta combina la Sorpresa, el Desconcierto y, según el contexto, el enfado o la risa.
Cómo se siente
- Cejas levantadas.
- «No tiene sentido»Como pensamiento inmediato.
- FrustraciónSi afecta a algo importante.
- RisaSi es inofensivo.
- Necesidad de entender.
La mente busca sentido
Los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a buscar coherencia y sentido. Leon Festinger describió la disonancia cognitiva como el malestar ante lo que no encaja. Cuando algo es ilógico, nuestra mente intenta resolverlo, y si no lo consigue, la incomodidad persiste.
Lo ilógico que hace reír
Muchas teorías del humor coinciden en que nos reímos ante la incongruencia: cuando algo rompe nuestras expectativas de forma inofensiva. El humor absurdo, los juegos de palabras o las situaciones surrealistas funcionan así. Rod Martin, que ha estudiado el humor en psicología, explica que reír ante lo absurdo ayuda a afrontar las situaciones con más perspectiva.
Dónde aparece
- Normas burocráticas sin sentido aparente.
- Argumentos contradictorios.
- Conductas que van contra los propios intereses.
- Situaciones absurdas de la vida cotidiana.
Cómo manejarlo
- Pregunta: a veces lo que parece ilógico tiene una razón que desconocemos.
- Distingue lo que puedes cambiar de lo que no.
- Usa el humor ante lo absurdo inofensivo.
- Señala la incoherencia con respeto cuando afecte a algo importante.
- Acepta que no todo en la vida tiene lógica.
Decisiones ilógicas
Las personas no siempre decidimos de forma lógica. Daniel Kahneman y Amos Tversky mostraron que nuestras elecciones están influidas por sesgos sistemáticos: valoramos más evitar una pérdida que conseguir una ganancia equivalente, nos dejamos influir por cómo se presenta una opción y confiamos en atajos mentales que a veces fallan. Reconocer que todos actuamos a veces de forma ilógica ayuda a ser más comprensivos con los demás y con nosotros mismos.
No se trata de eliminar la intuición, sino de saber cuándo conviene detenerse y pensar con más calma, sobre todo en decisiones importantes.
Preguntarse cómo veríamos la misma decisión si se presentara de otra forma, o qué aconsejaríamos a un amigo en nuestra situación, ayuda a detectar razonamientos poco lógicos.
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Fuentes
- Festinger, L. (1957). A Theory of Cognitive Dissonance. Stanford University Press.
- Martin, R. A., Puhlik-Doris, P., Larsen, G., Gray, J. y Weir, K. (2003). Individual differences in uses of humor and their relation to psychological well-being. Journal of Research in Personality, 37(1), 48-75. doi.org/10.1016/S0092-6566(02)00534-2
- Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk. Econometrica, 47(2), 263-291. doi.org/10.2307/1914185
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