Extrañeza qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Un sonido que no reconoces, una costumbre que no entiendes, una persona que se comporta de forma inesperada. La extrañeza es esa sensación de que algo no encaja con lo que conocemos. Puede inquietar o despertar curiosidad, y la diferencia depende en buena parte de cómo decidamos mirarla.
Qué es la extrañeza
La extrañeza es la sensación que provoca algo desconocido, inusual o que no encaja con nuestras expectativas. Está entre la Sorpresa y la Curiosidad, y puede inclinarse hacia una u otra, o hacia la inquietud.
Cómo se siente
- Cejas fruncidasO levantadas.
- AtenciónPuesta en lo extraño.
- Preguntas«¿Qué es esto?».
- CautelaO curiosidad.
Lo inquietante
Algunas cosas extrañas producen una inquietud especial: lo que es casi familiar pero no del todo. Sigmund Freud escribió sobre lo siniestro, lo que siendo conocido se vuelve extraño. En robótica se habla del valle inquietante: los robots o figuras que se parecen mucho a los humanos, sin serlo del todo, provocan rechazo. La extrañeza ante lo casi familiar parece activar una alarma especial.
Qué la provoca
- Lugares y culturas desconocidos.
- Conductas inusuales.
- Sonidos u objetos que no reconocemos.
- Cambios en lo cotidiano.
- Sensaciones corporales nuevas.
De la extrañeza a la curiosidad
George Loewenstein describió la curiosidad como el deseo de llenar un vacío en lo que sabemos. La extrañeza señala ese vacío. Todd Kashdan, que ha estudiado la curiosidad, encontró que las personas curiosas toleran mejor lo desconocido y lo viven como oportunidad. Cultivar la curiosidad ayuda a que lo extraño nos atraiga en lugar de asustarnos.
Cómo vivirla
- Observa antes de juzgar.
- Pregunta con curiosidad.
- Busca información sobre lo desconocido.
- Distingue lo extraño de lo peligroso.
- Exponte a lo nuevo: viajar, conocer culturas, probar cosas.
Extrañeza hacia uno mismo
A veces la extrañeza no se dirige al exterior, sino hacia uno mismo: sentir que no nos reconocemos en una foto, en una reacción o en una etapa de la vida. Es frecuente en momentos de cambio, como la adolescencia, la maternidad o paternidad o la jubilación. Suele ser pasajera y forma parte de la adaptación a una nueva identidad.
Si esa sensación se vuelve intensa y constante, como si uno se viera desde fuera o el mundo pareciera irreal, conviene consultarlo con un profesional, porque puede estar relacionada con el estrés o la ansiedad.
Hablar con personas que han pasado por cambios parecidos ayuda a normalizar la experiencia y a entender que, con el tiempo, uno vuelve a sentirse en casa en su propia piel.
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Fuentes
- Loewenstein, G. (1994). The psychology of curiosity: A review and reinterpretation. Psychological Bulletin, 116(1), 75-98. doi.org/10.1037/0033-2909.116.1.75
- Kashdan, T. B., Barrett, L. F. y McKnight, P. E. (2015). Unpacking emotion differentiation: Transforming unpleasant experience by perceiving distinctions in negativity. Current Directions in Psychological Science, 24(1), 10-16. doi.org/10.1177/0963721414550708
- Meyer, W.-U., Reisenzein, R. y Schützwohl, A. (1997). Toward a process analysis of emotions: The case of surprise. Motivation and Emotion, 21(3), 251-274. doi.org/10.1023/A:1024422330338
- Freud, S. (1919). Das Unheimliche [Lo siniestro]. Imago, 5, 297-324.
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