Peculiaridad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Una forma de reír, una manía, un gusto poco común, un estilo propio. La peculiaridad es lo que nos distingue. Ante lo peculiar de otros sentimos curiosidad o extrañeza; ante lo propio, a veces orgullo y a veces vergüenza. Aprender a valorar las peculiaridades es una forma de aceptar la diversidad, empezando por la nuestra.
Qué es la peculiaridad
La peculiaridad es el rasgo que hace que algo o alguien sea distinto. Como emoción, es la sorpresa o la curiosidad que despierta lo peculiar, y también la forma en que vivimos nuestras propias diferencias.
Cómo se siente
- CuriosidadAnte lo distinto.
- SonrisaA veces.
- ExtrañezaSi choca con lo esperado.
- Orgullo o vergüenzaAnte las propias peculiaridades.
Peculiaridad e identidad
Nuestras peculiaridades forman parte de lo que nos hace únicos. Carl Rogers defendía la importancia de la autenticidad, de vivir de acuerdo con lo que uno es en lugar de ajustarse a las expectativas ajenas. Sin embargo, la necesidad de pertenecer, que Roy Baumeister y Mark Leary consideraron fundamental, a veces nos lleva a esconder lo que nos diferencia.
El equilibrio entre pertenecer y ser uno mismo es una de las tareas de la vida.
Dónde aparece
- Rasgos físicos o de carácter.
- Gustos poco comunes.
- Costumbres familiares o culturales.
- Formas de hablar o de expresarse.
- Manías y rituales personales.
El valor de lo peculiar
Muchas peculiaridades que en la infancia se vivieron como motivo de burla resultan, en la vida adulta, fuentes de originalidad y talento. La diversidad de formas de ser enriquece a los grupos y a las sociedades. Aceptar lo peculiar en los demás facilita aceptarlo en uno mismo, y viceversa.
Cómo vivir las propias peculiaridades
- Identifica qué te hace distinto.
- Separa lo que te gusta de ti de lo que querrías cambiar.
- Busca personas que te acepten tal como eres.
- Practica la autocompasión con lo que te cuesta aceptar.
- Muestra curiosidad por las peculiaridades ajenas, sin juzgar.
Peculiaridades en el trabajo
En los equipos de trabajo, las peculiaridades de cada persona pueden ser fuente de roces o de riqueza. Alguien muy meticuloso, otra persona muy creativa, otra que necesita silencio para concentrarse. Conocer y respetar estas diferencias, y aprovecharlas en lugar de intentar uniformarlas, suele mejorar tanto el clima como los resultados.
Hablar abiertamente de cómo trabaja mejor cada uno facilita la convivencia y evita malentendidos.
En la infancia
Los niños con peculiaridades se benefician mucho de adultos que valoran lo que les hace únicos, en lugar de intentar que encajen a toda costa.
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Fuentes
- Rogers, C. R. (1972). El proceso de convertirse en persona. Paidós. (Obra original publicada en 1961).
- Baumeister, R. F. y Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497-529. doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497
- Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85-101. doi.org/10.1080/15298860309032
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