Rechazo qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Que no te elijan para el equipo, que te dejen de hablar, que una persona a la que quieres te diga que no. El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que existen, porque toca una de nuestras necesidades más profundas: la de pertenecer. Pero también es una experiencia universal, de la que se puede aprender a recuperarse.
Qué es el rechazo
El rechazo es la experiencia de ser apartado, no aceptado o no querido por otros. También designa la acción de apartar algo o a alguien. Desde el lado de quien lo sufre, se relaciona con la exclusión, el Abandono y la humillación.
Cómo se siente
- DolorCasi físico en el pecho.
- TristezaY vergüenza.
- RabiaHacia quien rechaza o hacia uno mismo.
- PensamientosQue vuelven sobre lo ocurrido.
- DeseoDe esconderse.
Por qué duele tanto
Naomi Eisenberger y sus colaboradores encontraron que la exclusión social activa regiones del cerebro relacionadas con el dolor físico. Por eso hablamos de «corazón roto» o de que algo «nos ha dolido». Roy Baumeister y Mark Leary propusieron que la necesidad de pertenencia es tan básica como el hambre: durante la mayor parte de la historia humana, ser expulsado del grupo podía significar la muerte.
Qué efectos tiene
Kipling Williams mostró que incluso un rechazo breve, como no recibir la pelota en un juego virtual con desconocidos, afecta a la autoestima, la sensación de control y la de pertenencia. El rechazo repetido puede llevar a la tristeza, la ansiedad social o la agresividad. Las personas con alta sensibilidad al rechazo tienden a anticiparlo y a interpretar señales ambiguas como rechazo.
El rechazo en la infancia
Para los niños y adolescentes, el rechazo de los compañeros puede ser muy doloroso. Si un niño es excluido de forma repetida, recibe burlas o se le aísla, puede tratarse de acoso escolar. Es importante escucharle, no minimizar lo que siente y comunicarlo al centro educativo. En España, existen líneas de ayuda a la infancia como la de la Fundación ANAR.
Cómo recuperarse
El rechazo duele, pero no define nuestro valor. Kristin Neff ha mostrado que la autocompasión ayuda a recuperarse mejor de las experiencias de rechazo. Buscar el apoyo de personas que nos aceptan, recordar nuestras cualidades y evitar sacar conclusiones generales («nadie me quiere») a partir de un solo episodio ayuda a recuperar el equilibrio.
Cuando somos nosotros quienes rechazamos
Todos tenemos que decir que no alguna vez. Hacerlo con respeto, con claridad y sin humillar reduce el daño. Explicar los motivos cuando es posible y reconocer los sentimientos del otro marca una gran diferencia.
Qué hacer
- Permítete sentir el dolor.
- No te culpes de todo.
- Busca a personas que te quieren.
- Evita generalizar a partir de un rechazo.
- Pide ayuda si el dolor no cede.
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Fuentes
- Eisenberger, N. I., Lieberman, M. D. y Williams, K. D. (2003). Does rejection hurt? An fMRI study of social exclusion. Science, 302(5643), 290-292. doi.org/10.1126/science.1089134
- Baumeister, R. F. y Leary, M. R. (1995). The need to belong: Desire for interpersonal attachments as a fundamental human motivation. Psychological Bulletin, 117(3), 497-529. doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.497
- Williams, K. D. (2007). Ostracism. Annual Review of Psychology, 58, 425-452. doi.org/10.1146/annurev.psych.58.110405.085641
- Neff, K. D. (2003). Self-compassion: An alternative conceptualization of a healthy attitude toward oneself. Self and Identity, 2(2), 85-101. doi.org/10.1080/15298860309032
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