Discrepancia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
No estar de acuerdo con una decisión, ver las cosas de otra manera, pensar diferente al grupo. La discrepancia es una parte natural de la convivencia. Bien gestionada, enriquece las decisiones y las relaciones. Mal gestionada, puede convertirse en conflicto o en silencio incómodo.
Qué es la discrepancia
La discrepancia es la diferencia de opinión, criterio o valoración entre personas. No implica necesariamente conflicto ni tensión: se puede discrepar con respeto y mantener una buena relación.
Cómo se vive
- IncomodidadAl no estar de acuerdo.
- DeseoDe expresar la propia opinión.
- TensiónSi se teme la reacción.
- InterésPor el otro punto de vista.
El valor de discrepar
Irving Janis describió el pensamiento de grupo: cuando los miembros de un grupo priorizan el consenso y evitan discrepar, toman peores decisiones. Muchos errores históricos se han atribuido a este fenómeno. Charlan Nemeth encontró que la presencia de voces discrepantes mejora la calidad del pensamiento del grupo, incluso cuando la discrepancia no tiene razón.
La presión para no discrepar
Solomon Asch mostró la fuerza de la presión del grupo: muchas personas daban respuestas claramente erróneas para no contradecir a la mayoría. Pero también encontró que bastaba con que una sola persona discrepara para que la conformidad cayera mucho. Discrepar abre la puerta a que otros también lo hagan.
De dónde surge
- Experiencias distintas.
- Valores diferentes.
- Información distinta.
- Intereses contrapuestos.
Cómo expresarla con respeto
- Escucha primero el otro punto de vista.
- Reconoce lo que tiene de razón.
- Expresa tu opinión en primera persona: «yo lo veo de otra manera».
- Argumenta con datos, no con descalificaciones.
- Acepta que no siempre habrá acuerdo.
Recibir la discrepancia
Cuando alguien discrepa de nosotros, la reacción natural es defendernos. Pero escuchar con curiosidad, preguntar por sus razones y valorar lo que aporta suele enriquecer nuestra propia visión. La humildad intelectual, reconocer que podemos estar equivocados, facilita mucho estas conversaciones.
Discrepar con quien quieres
Discrepar con la pareja, los padres o los amigos cercanos puede ser más difícil que hacerlo con desconocidos, porque está en juego el vínculo. Algunas personas callan para no generar tensión; otras convierten cada diferencia en una batalla. Ninguno de los dos extremos ayuda. Las relaciones sólidas soportan bien la discrepancia, e incluso se fortalecen cuando ambas partes sienten que pueden decir lo que piensan sin miedo. Separar la opinión de la persona («no estoy de acuerdo con esto» en lugar de «estás equivocado») y recordar lo que os une facilita mucho estas conversaciones. Aceptar que el otro piense distinto también es una forma de respeto y de cariño.
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Fuentes
- Janis, I. L. (1972). Victims of groupthink. Houghton Mifflin.
- Nemeth, C. J. (1986). Differential contributions of majority and minority influence. Psychological Review, 93(1), 23-32. doi.org/10.1037/0033-295X.93.1.23
- Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70(9), 1-70. doi.org/10.1037/h0093718
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