Disentimiento qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Votar en contra cuando todos votan a favor, decir que no a una decisión del grupo, mantener una opinión minoritaria. El disentimiento requiere valor, porque supone enfrentarse a la presión de la mayoría. Pero es esencial para que los grupos y las sociedades no cometan errores que nadie se atreve a señalar.
Qué es el disentimiento
El disentimiento es la expresión de desacuerdo con una decisión, una norma, una opinión mayoritaria o una autoridad. Es más que una Discrepancia: implica manifestarla, a menudo en contra de la corriente.
Cómo se vive
- TensiónAl ir contra la mayoría.
- MiedoA las consecuencias.
- CoherenciaCon los propios valores.
- AlivioTras expresarlo.
Por qué es valioso
Charlan Nemeth estudió el papel de las minorías discrepantes y encontró que su presencia estimula un pensamiento más profundo y creativo en el grupo, incluso cuando la minoría no tiene razón. Irving Janis mostró que la ausencia de disentimiento favorece el pensamiento de grupo y las malas decisiones.
Qué lo dificulta
Solomon Asch mostró cuánto cuesta contradecir a la mayoría, incluso ante algo evidente. Stanley Milgram encontró que muchas personas obedecían órdenes contrarias a su conciencia ante una figura de autoridad. Disentir exige superar estas presiones, y por eso a menudo requiere valor.
Cuándo aparece
- Decisiones que se consideran erróneas.
- Normas injustas.
- Presión del grupo hacia algo contrario a los propios valores.
- Abusos de autoridad.
Disentir con eficacia
El disentimiento es más eficaz cuando es constante, coherente y argumentado. Serge Moscovici estudió cómo las minorías consistentes pueden influir en las mayorías con el tiempo. Disentir con respeto hacia las personas, aunque se discrepe de sus ideas, aumenta las probabilidades de ser escuchado.
Cómo hacerlo
- Aclara por qué no estás de acuerdo.
- Exprésalo con calma y argumentos.
- Busca aliados: un solo apoyo reduce mucho la presión.
- Respeta a quienes piensan distinto.
- Acepta que no siempre convencerás.
El coste de callar
No disentir también tiene consecuencias. Callar ante algo que consideramos injusto o equivocado puede generar malestar, sensación de incoherencia y, con el tiempo, resentimiento. Albert Hirschman describió dos respuestas ante una organización que no funciona: la voz, que es expresar el desacuerdo, y la salida, que es marcharse. Cuando la voz no es posible, muchas personas acaban optando por irse. Por eso los grupos que acogen el disentimiento suelen retener mejor a sus miembros. Para la persona, encontrar la manera de expresar lo que piensa, aunque sea en privado o por escrito, ayuda a mantener la coherencia con los propios valores.
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Fuentes
- Nemeth, C. J. (1986). Differential contributions of majority and minority influence. Psychological Review, 93(1), 23-32. doi.org/10.1037/0033-295X.93.1.23
- Janis, I. L. (1972). Victims of groupthink. Houghton Mifflin.
- Asch, S. E. (1956). Studies of independence and conformity: I. A minority of one against a unanimous majority. Psychological Monographs, 70(9), 1-70. doi.org/10.1037/h0093718
- Moscovici, S., Lage, E. y Naffrechoux, M. (1969). Influence of a consistent minority on the responses of a majority in a color perception task. Sociometry, 32(4), 365-380. doi.org/10.2307/2786541
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