Inmoralidad qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Una estafa a personas mayores, un político que se enriquece con fondos públicos, alguien que se ríe del sufrimiento ajeno. Ante ciertas conductas sentimos algo más que desaprobación: un rechazo visceral, casi físico. La percepción de inmoralidad despierta una de las reacciones más intensas de la familia del asco: el asco moral.
Qué sentimos ante la inmoralidad
Ante lo que consideramos inmoral, es decir, contrario a las normas éticas que compartimos, sentimos una mezcla de indignación, Desprecio y asco moral. Es una reacción intensa que nos impulsa a rechazar la conducta y, a menudo, a quien la comete.
Cómo se siente
- Gesto de ascoLabio superior levantado.
- IndignaciónY calor.
- RechazoHacia quien actúa así.
- DeseoDe justicia o de que se sepa.
El asco moral
Hanah Chapman y sus colaboradores encontraron que ante tratos injustos se activan los mismos músculos faciales que ante un mal sabor. Paul Rozin propuso que el asco, nacido para evitar alimentos contaminados, se extendió con la evolución al terreno moral. Por eso decimos que algo «da asco» o que alguien es «repugnante» cuando hablamos de conductas éticas.
Juicios rápidos e intuitivos
Jonathan Haidt mostró que muchos juicios morales son intuitivos: primero sentimos que algo está mal y después buscamos razones. Propuso varios fundamentos morales, como el cuidado, la justicia, la lealtad, la autoridad y la pureza, que cada persona y cada cultura valoran de forma distinta. Esto explica por qué lo que a unos les parece inmoral a otros les resulta aceptable.
Los riesgos del asco moral
El asco moral puede ayudarnos a rechazar el abuso y la injusticia, pero también puede dirigirse contra personas o grupos por conductas que no dañan a nadie. A lo largo de la historia, se ha usado el lenguaje del asco para justificar la discriminación. Por eso conviene preguntarse si lo que nos repugna causa un daño real o solo choca con nuestras costumbres.
Ante la propia inmoralidad
Cuando somos nosotros quienes actuamos en contra de nuestros valores, surge la Culpa o la vergüenza. June Tangney encontró que la culpa, que se centra en el acto, tiende a llevar a reparar el daño, mientras que la vergüenza, que se centra en uno mismo, tiende a llevar a esconderse. Reconocer el error y repararlo es la respuesta más sana.
Cómo usar bien esta reacción
- Pregúntate si la conducta causa un daño real.
- Distingue entre la conducta y la persona.
- Canaliza la indignación hacia acciones constructivas.
- Escucha otras perspectivas morales con apertura.
Sentimientos relacionados
Fuentes
- Chapman, H. A., Kim, D. A., Susskind, J. M. y Anderson, A. K. (2009). In bad taste: Evidence for the oral origins of moral disgust. Science, 323(5918), 1222-1226. doi.org/10.1126/science.1165565
- Rozin, P., Lowery, L., Imada, S. y Haidt, J. (1999). The CAD triad hypothesis: A mapping between three moral emotions (contempt, anger, disgust) and three moral codes (community, autonomy, divinity). Journal of Personality and Social Psychology, 76(4), 574-586. doi.org/10.1037/0022-3514.76.4.574
- Haidt, J. (2003). The moral emotions. En R. J. Davidson, K. R. Scherer y H. H. Goldsmith (Eds.), Handbook of Affective Sciences (pp. 852-870). Oxford University Press.
- Tangney, J. P., Stuewig, J. y Mashek, D. J. (2007). Moral emotions and moral behavior. Annual Review of Psychology, 58, 345-372. doi.org/10.1146/annurev.psych.56.091103.070145
Familia del asco