Tormento qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Un pensamiento que no se va, una duda que tortura, un recuerdo que vuelve cada noche. El tormento es el sufrimiento que no da tregua, a menudo alimentado por la propia mente. Puede nacer de la culpa, los celos, la incertidumbre o el dolor físico, y suele empeorar cuanto más se lucha contra él.
Qué es el tormento
El tormento es un sufrimiento intenso y repetitivo que no da descanso. En sentido emocional, suele referirse a pensamientos o sentimientos que vuelven una y otra vez: la culpa por algo hecho, los celos, la duda sobre una decisión, el miedo a que algo malo ocurra.
Lo característico es la falta de tregua: cuando parece que se calma, regresa.
Cómo se siente
- Pensamientos intrusivosQue aparecen sin buscarlos.
- RumiaciónDar vueltas sin llegar a nada.
- InsomnioLa mente no se apaga.
- AnsiedadY tensión física.
- AgotamientoDe luchar contra uno mismo.
Qué lo alimenta
- Remordimiento y culpa no resueltos.
- Celos y desconfianza en la pareja.
- Dudas obsesivas: «¿Cerré la puerta?», «¿y si hice daño a alguien?».
- Incertidumbre sobre algo importante.
- Dolor físico persistente.
La paradoja de luchar contra los pensamientos
Daniel Wegner realizó un famoso experimento: pidió a los participantes que no pensaran en un oso blanco. Cuanto más lo intentaban, más aparecía el oso en su mente. Este efecto rebote explica por qué intentar expulsar un pensamiento atormentador suele hacerlo más persistente.
Susan Nolen-Hoeksema mostró además que la rumiación prolonga los estados de ánimo negativos. Aprender a observar los pensamientos sin engancharse a ellos es una de las claves para aliviar el tormento.
Qué ayuda
- No luches contra el pensamiento: obsérvalo y déjalo pasar, como una nube.
- Ponle nombre: «Aquí está otra vez la duda».
- Resuelve lo que se pueda: si hay algo que reparar, hazlo.
- Limita las comprobaciones: comprobar alivia un momento y alimenta el ciclo.
- Ocupa la atención en actividades absorbentes.
- Habla con alguien de lo que te atormenta.
El tormento de los celos
Los celos son una de las fuentes más habituales de tormento. La persona celosa imagina escenas, revisa mensajes, interpreta gestos y no encuentra descanso, porque cada comprobación calma un instante y alimenta la duda siguiente. David Buss, que ha estudiado los celos desde la psicología evolutiva, los considera una emoción con raíces profundas, pero que en exceso daña tanto a quien los siente como a la relación.
Romper el ciclo pasa por dejar de comprobar, hablar con la pareja desde la propia inseguridad en lugar de la acusación y, si es necesario, buscar ayuda profesional.
Cuándo pedir ayuda
Si los pensamientos atormentadores ocupan muchas horas al día, te obligan a hacer comprobaciones o rituales, o te impiden vivir, consulta con un profesional: puede tratarse de un trastorno obsesivo-compulsivo o de ansiedad, que tienen tratamiento eficaz. Si piensas en hacerte daño, llama al 024.
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Fuentes
- Wegner, D. M. (1994). Ironic processes of mental control. Psychological Review, 101(1), 34-52. doi.org/10.1037/0033-295X.101.1.34
- Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E. y Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400-424. doi.org/10.1111/j.1745-6924.2008.00088.x
- Hayes, S. C., Strosahl, K. D. y Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An Experiential Approach to Behavior Change. Guilford Press.
- Buss, D. M. (2000). The Dangerous Passion: Why Jealousy Is as Necessary as Love and Sex. Free Press.
- Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. www.sanidad.gob.es/linea024/home.htm
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