Pavor qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Despertarse en mitad de la noche con un ruido en casa, sentir que el coche pierde el control, ver a un hijo en peligro. El pavor es un miedo que sobrecoge, que se siente en todo el cuerpo y deja sin capacidad de pensar. Dura poco, pero puede dejar huella. Saber cómo funciona ayuda a recuperarse.
Qué es el pavor
El pavor es un miedo muy intenso que sobrecoge, cercano al Terror. La palabra procede del latín pavor, temblor de miedo, y describe bien la reacción física que lo acompaña.
A diferencia del susto, que es breve y leve, el pavor implica la percepción de un peligro grave.
Qué ocurre en el cuerpo
- TemblorIntenso.
- Corazón disparadoY respiración rápida.
- FríoY palidez.
- Pelos de punta.
- ParálisisO impulso de huir.
Joseph LeDoux describió cómo la amígdala dispara la respuesta de alarma de forma casi instantánea ante un peligro, liberando adrenalina y preparando al cuerpo para reaccionar antes de que seamos conscientes de lo que pasa.
El pavor nocturno
En los niños existe un fenómeno llamado terror o pavor nocturno: episodios en los que el niño se incorpora gritando, aterrado, durante el sueño profundo, y al día siguiente no recuerda nada. Son frecuentes entre los tres y los ocho años, suelen ser benignos y desaparecen con la edad. Se diferencian de las pesadillas en que ocurren en otra fase del sueño y el niño no se despierta del todo.
Durante un episodio, lo recomendable es no despertarle a la fuerza, vigilar que no se haga daño y esperar a que pase.
Qué lo provoca
- Peligros graves e inesperados.
- Amenazas a seres queridos.
- Accidentes o catástrofes.
- Situaciones de violencia.
Cómo recuperarse
- Ponte a salvo si el peligro sigue.
- Respira despacio, alargando la espiración.
- Busca compañía y contacto físico.
- Habla de lo ocurrido cuando estés preparado.
- Retoma rutinas que den seguridad.
Las horas siguientes
Después de un episodio de pavor, es normal que el cuerpo tarde en calmarse. Pueden aparecer temblores, cansancio extremo, llanto o, al contrario, una sensación de irrealidad. Durante los días siguientes también es frecuente que cueste dormir o que cualquier ruido sobresalte.
Estas reacciones suelen remitir solas en pocas semanas. Mantener rutinas, estar acompañado y hablar de lo ocurrido con personas de confianza facilita que el sistema de alarma vuelva a su nivel habitual.
Cuándo pedir ayuda
Si tras un suceso aterrador sigues con pesadillas, recuerdos intrusivos, sobresaltos o evitación durante semanas, consulta con un profesional. En una emergencia, llama al 112.
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Fuentes
- LeDoux, J. (1999). El cerebro emocional. Ariel/Planeta. (Obra original publicada en 1996).
- Herman, J. L. (2004). Trauma y recuperación. Espasa. (Obra original publicada en 1992).
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
Familia del miedo