Evasión qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Ver series hasta tarde para no pensar, llenarse de planes para no estar a solas, mirar el móvil en lugar de afrontar una conversación pendiente. La evasión es la tendencia a escapar de lo que nos resulta incómodo. Un poco de evasión es un descanso necesario; mucha, una forma de que los problemas crezcan en silencio.
Qué es la evasión
La evasión es la tendencia a escapar mental o físicamente de lo que nos resulta incómodo: problemas, emociones dolorosas, conflictos o responsabilidades. Puede adoptar muchas formas, desde la distracción hasta la procrastinación o el consumo de sustancias.
Cómo se manifiesta
- Distracción constantePantallas, ruido, actividad.
- PosponerLo importante.
- Cambiar de temaCuando algo incomoda.
- AlivioInmediato seguido de malestar.
- SensaciónDe que los problemas se acumulan.
Cuando es un respiro sano
No todo lo que nos aleja de los problemas es negativo. Leer una novela, ver una película o salir a pasear puede ayudar a recuperar energía y a volver al problema con más claridad. James Gross, en su modelo de regulación emocional, incluye el despliegue de la atención como una estrategia válida a corto plazo. La clave está en que sea una pausa, no una huida permanente.
Cuando se convierte en un problema
Steven Hayes y sus colaboradores describieron la evitación experiencial: el intento persistente de no sentir emociones, pensamientos o sensaciones desagradables. Encontraron que esta tendencia se asocia a más ansiedad, depresión y malestar a largo plazo. Lo que evitamos no desaparece: suele crecer. Daniel Wegner mostró, además, que intentar no pensar en algo hace que ese pensamiento vuelva con más fuerza.
Formas de evasión
- Digital: horas de redes, series o videojuegos para no pensar.
- Activa: llenar la agenda para no detenerse.
- Química: alcohol u otras sustancias para anestesiar el malestar.
- Mental: fantasear o pensar en otra cosa ante lo incómodo.
- Relacional: evitar conversaciones o personas.
Señales de alarma
Conviene prestar atención si la evasión ocupa cada vez más tiempo, si se recurre al alcohol u otras sustancias para no sentir, si los problemas pendientes se agravan o si aparecen sentimientos de culpa y vacío. En esos casos, hablar con un profesional de la psicología puede ayudar a entender de qué se huye y a afrontarlo poco a poco.
Cómo afrontar en lugar de huir
- Identifica de qué te estás evadiendo.
- Ponle nombre a la emoción que evitas.
- Divide el problema en pasos pequeños.
- Date permiso para descansar, pero con límite de tiempo.
- Pide ayuda si lo que evitas te supera.
Sentimientos relacionados
- Evitación
- Distracción
- Apartamiento
- Despreocupación
- negacion
- Renuncia
- Desapego
- procrastinacion
Fuentes
- Hayes, S. C., Strosahl, K. D. y Wilson, K. G. (1999). Acceptance and Commitment Therapy: An Experiential Approach to Behavior Change. Guilford Press.
- Gross, J. J. (1998). The emerging field of emotion regulation: An integrative review. Review of General Psychology, 2(3), 271-299. doi.org/10.1037/1089-2680.2.3.271
- Wegner, D. M. (1994). Ironic processes of mental control. Psychological Review, 101(1), 34-52. doi.org/10.1037/0033-295X.101.1.34
- Steel, P. (2007). The nature of procrastination: A meta-analytic and theoretical review of quintessential self-regulatory failure. Psychological Bulletin, 133(1), 65-94. doi.org/10.1037/0033-2909.133.1.65
Familia del asco