Inquina qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Hay personas que, sin que sepamos muy bien por qué, nos caen fatal y no podemos evitar desearles algún traspié. La inquina es esa aversión persistente, mezclada con mala voluntad, que se instala hacia alguien y no se va. Quien la siente suele sufrir más que quien la recibe.
Qué es la inquina
La inquina es una aversión persistente hacia alguien, acompañada de mala voluntad. Está cerca de la Tirria, el Rencor y la animadversión. A diferencia de la simple antipatía, incluye un deseo, más o menos consciente, de que al otro le vaya mal.
Cómo se manifiesta
- IrritaciónAl ver o escuchar a esa persona.
- CríticasFrecuentes a sus espaldas.
- AlegríaAnte sus fracasos.
- PensamientosRecurrentes sobre ella.
De dónde viene
La inquina puede nacer de una ofensa real, de una rivalidad, de la envidia o simplemente de una antipatía que se ha ido alimentando. Richard Smith y Wilco van Dijk estudiaron la alegría por el mal ajeno, a menudo ligada a la envidia y a la rivalidad: cuando alguien que nos produce inquina fracasa, sentimos un placer que nos sorprende.
Cómo se alimenta
La inquina se mantiene gracias a la rumiación: volver una y otra vez sobre lo que nos molesta de esa persona. Susan Nolen-Hoeksema mostró que la rumiación intensifica y prolonga las emociones negativas. Cada vez que repasamos sus defectos o sus ofensas, la inquina se refuerza.
Quién paga el precio
Mantener la inquina tiene un coste: ocupa espacio mental, genera tensión y puede afectar a la salud y a las relaciones. Michael McCullough, que ha estudiado el perdón durante décadas, encontró que soltar el resentimiento se asocia a mayor bienestar. Perdonar no significa justificar ni reconciliarse, sino dejar de cargar con el deseo de que el otro sufra.
Mirarla de frente
A veces la inquina dice más de nosotros que del otro: puede reflejar envidia, inseguridad o heridas no resueltas. Preguntarse qué nos molesta realmente de esa persona puede ser revelador. Si la inquina responde a un daño real, puede ser útil hablar de él o poner distancia.
Cómo soltarla
- Reconoce la inquina sin juzgarte.
- Pregúntate qué la alimenta.
- Corta la rumiación cuando aparezca.
- Pon distancia si es posible.
- Considera el perdón como un alivio para ti.
Inquina en redes sociales
Las redes sociales facilitan la inquina: es fácil seguir a alguien que nos irrita solo para criticarle, comentar con malicia o alegrarnos de sus tropiezos públicos. Este hábito alimenta la emoción y apenas aporta nada. Dejar de seguir, silenciar o simplemente no mirar puede ser un gesto sencillo que alivia mucho.
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Fuentes
- Smith, R. H. y Kim, S. H. (2007). Comprehending envy. Psychological Bulletin, 133(1), 46-64. doi.org/10.1037/0033-2909.133.1.46
- van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419-429. doi.org/10.1037/a0015669
- Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E. y Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400-424. doi.org/10.1111/j.1745-6924.2008.00088.x
- McCullough, M. E. (2008). Beyond Revenge: The Evolution of the Forgiveness Instinct. Jossey-Bass.
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