Paciencia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo
Esperar a que un niño aprenda a atarse los zapatos, aguantar un atasco sin alterarse, dar tiempo a una relación para que crezca. La paciencia es una virtud cada vez más escasa en un mundo que nos acostumbra a la inmediatez. Pero se puede entrenar, y quienes la cultivan suelen vivir con más calma y mejores relaciones.
Qué es la paciencia
La paciencia es la capacidad de esperar, tolerar las dificultades o las molestias y mantener la calma ante lo que no sale al ritmo deseado. Es lo contrario de la Impaciencia.
Sarah Schnitker, que ha estudiado la paciencia, distingue tres formas: la paciencia ante las molestias cotidianas, ante las dificultades de la vida y ante las personas.
Cómo se siente
- CalmaAnte la espera.
- ToleranciaA la incomodidad.
- AtenciónAl proceso.
- ComprensiónHacia los demás.
Qué beneficios tiene
Sarah Schnitker y Robert Emmons encontraron que las personas más pacientes tienden a tener mejor salud mental, más satisfacción con la vida y más capacidad de perseverar hacia sus metas. Además, la paciencia con los demás mejora las relaciones, porque reduce los conflictos y transmite respeto.
Aprender a esperar
Walter Mischel estudió la capacidad de demorar la gratificación con su famoso experimento de la golosina y encontró que los niños que conseguían esperar usaban estrategias como distraerse o pensar en otra cosa. La paciencia no es solo un rasgo, sino una habilidad que se apoya en estrategias que se pueden aprender.
Paciencia no es resignación
Ser paciente no significa aceptarlo todo ni dejar de actuar. La resignación renuncia; la paciencia espera el momento adecuado mientras sigue trabajando. Una persona paciente puede ser muy tenaz: sabe que algunas cosas llevan tiempo y persevera sin desesperarse.
Qué la favorece
- Descanso: el cansancio agota la paciencia.
- Expectativas realistas sobre los tiempos.
- Atención plena al presente.
- Comprensión de las circunstancias ajenas.
Cómo entrenarla
- Practica esperas voluntarias: no mirar el móvil en una cola.
- Respira cuando notes impaciencia.
- Cambia la interpretación: ¿qué puedo aprovechar de esta espera?
- Ajusta tus expectativas sobre cuánto llevan las cosas.
- Cuida tu descanso.
- Practica la atención plena.
Paciencia con los niños
Pocas situaciones ponen tan a prueba la paciencia como la crianza: las rabietas, las preguntas repetidas, el ritmo lento de los pequeños. Recordar que los niños están aprendiendo y que su cerebro aún madura ayuda a responder con más calma. Cuidar el propio descanso y pedir relevo cuando se agota la paciencia también es parte de la crianza. Los niños, además, aprenden la paciencia viendo cómo la practican los adultos.
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Fuentes
- Schnitker, S. A. y Emmons, R. A. (2007). Patience as a virtue: Religious and psychological perspectives. Research in the Social Scientific Study of Religion, 18, 177-207.
- Mischel, W., Shoda, Y. y Rodriguez, M. L. (1989). Delay of gratification in children. Science, 244(4907), 933-938. doi.org/10.1126/science.2658056
- Kabat-Zinn, J. (2003). Vivir con plenitud las crisis. Kairós. (Obra original publicada en 1990).
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