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Familia del enfado

Envidia qué es, cómo se siente y cómo gestionarlo

Un amigo que consigue el trabajo que querías, una compañera que recibe el reconocimiento que esperabas, alguien que parece tenerlo todo en redes sociales. La envidia es ese pinchazo de malestar cuando otro tiene lo que deseamos. Es una emoción universal y poco confesada, pero también puede ser una pista valiosa sobre lo que nos importa.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el 3 min de lectura

Qué es la envidia

La envidia es el malestar que surge al comparar nuestra situación con la de alguien que tiene algo que deseamos: un logro, una cualidad, una posesión o una relación. Este diccionario la incluye en la familia del Enfado por su componente de hostilidad. Está cerca del Resentimiento y la Inferioridad.

Cómo se siente en el cuerpo

  • PinchazoEn el pecho o el estómago.
  • TensiónAl escuchar los logros del otro.
  • PensamientosQue comparan.
  • GanasDe criticar o restar mérito.
  • VergüenzaPor sentirla.

Envidia benigna y maligna

Niels van de Ven y sus colaboradores distinguieron dos tipos de envidia. La benigna nos impulsa a mejorar para alcanzar lo que tiene el otro; se parece a la admiración y suele aparecer cuando creemos que el otro lo merece. La maligna nos impulsa a rebajar al otro; aparece cuando sentimos que su ventaja es injusta. Ambas duelen, pero llevan a caminos muy distintos.

El papel de la comparación

Leon Festinger describió la comparación social: evaluamos nuestras capacidades comparándonos con los demás. La envidia surge sobre todo cuando nos comparamos con personas parecidas a nosotros en algo que nos importa mucho. Abraham Tesser mostró que el éxito de alguien cercano en un ámbito central para nuestra identidad es especialmente doloroso.

Envidia y alegría por el mal ajeno

Hidehiko Takahashi y sus colaboradores encontraron que la envidia activa regiones cerebrales relacionadas con el dolor, y que cuando la persona envidiada sufre un revés se activan las de recompensa. Richard Smith estudió esta alegría por el mal ajeno, que en alemán se llama Schadenfreude, y su estrecha relación con la envidia.

Envidia en las redes

Las redes sociales muestran una versión cuidada de la vida de los demás, lo que facilita la comparación y la envidia. Philippe Verduyn y sus colaboradores encontraron que el uso pasivo de redes, mirar sin interactuar, aumenta la envidia y reduce el bienestar. Recordar que vemos solo una parte de la vida ajena ayuda a relativizar.

Una pista sobre lo que deseas

La envidia puede ser una brújula: señala lo que de verdad nos importa. Si envidias a alguien que escribe, quizá quieras escribir; si envidias a quien tiene tiempo libre, quizá necesites cambiar tus prioridades. Convertir la envidia en una pregunta, «¿qué me dice esto de lo que quiero?», la transforma en motivación.

La envidia en los niños

Los niños sienten envidia con frecuencia: del juguete de un amigo, de la atención que recibe un hermano. Es normal. Ayudarles a ponerle nombre, validar lo que sienten sin juzgarles y mostrarles cómo alegrarse por los demás les enseña a manejarla. Evitar las comparaciones entre hermanos también ayuda mucho.

Cómo manejarla

  1. Reconócela sin avergonzarte.
  2. Pregúntate qué te dice sobre lo que deseas.
  3. Conviértela en un objetivo concreto.
  4. Reduce la comparación en redes.
  5. Practica la gratitud por lo que tienes.

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Fuentes

  1. van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419-429. doi.org/10.1037/a0015669
  2. Smith, R. H. y Kim, S. H. (2007). Comprehending envy. Psychological Bulletin, 133(1), 46-64. doi.org/10.1037/0033-2909.133.1.46
  3. Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations, 7(2), 117-140. doi.org/10.1177/001872675400700202
  4. Tesser, A. (1988). Toward a self-evaluation maintenance model of social behavior. Advances in Experimental Social Psychology, 21, 181-227. doi.org/10.1016/S0065-2601(08)60227-0
  5. Takahashi, H., Kato, M., Matsuura, M., Mobbs, D., Suhara, T. y Okubo, Y. (2009). When your gain is my pain and your pain is my gain: Neural correlates of envy and schadenfreude. Science, 323(5916), 937-939. doi.org/10.1126/science.1165604
  6. Verduyn, P., Lee, D. S., Park, J., Shablack, H., Orvell, A., Bayer, J., Ybarra, O., Jonides, J. y Kross, E. (2015). Passive Facebook usage undermines affective well-being. Journal of Experimental Psychology: General, 144(2), 480-488. doi.org/10.1037/xge0000057

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