Estimulantes para el TDAH
Puede parecer paradójico dar un estimulante a una persona con hiperactividad, pero estos fármacos ayudan a mejorar la atención y el control de los impulsos. Esta ficha ofrece información general; el tratamiento siempre lo decide un especialista.
Qué son
Los estimulantes son medicamentos que aumentan la disponibilidad de dopamina y noradrenalina en determinadas zonas del cerebro, relacionadas con la atención, la planificación y el control de los impulsos. Los más usados son el metilfenidato y las anfetaminas, como la lisdexanfetamina. Existen también fármacos no estimulantes para el TDAH, como la atomoxetina o la guanfacina.
Qué eficacia tienen
Los estimulantes son los fármacos con más evidencia para reducir los síntomas centrales del TDAH, la inatención, la hiperactividad y la impulsividad, tanto en niños como en adultos. Su efecto es rápido, en horas, y hay formulaciones de acción corta y prolongada. No «curan» el TDAH, pero pueden mejorar mucho el funcionamiento diario mientras se toman.
Efectos secundarios
Los más frecuentes son disminución del apetito, dificultad para dormir, dolor de cabeza o de estómago e irritabilidad. Pueden aumentar ligeramente la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, por lo que se controlan antes y durante el tratamiento, junto con el peso y la talla en los niños. Muchos efectos se manejan ajustando la dosis o el horario.
Qué tener en cuenta
- El diagnóstico debe hacerlo un especialista tras una evaluación completa.
- El tratamiento farmacológico se combina con psicoeducación, apoyo escolar o laboral y, en niños, entrenamiento para padres.
- Usados según prescripción, el riesgo de abuso es bajo, pero deben guardarse de forma segura.
- Las revisiones periódicas permiten valorar si sigue siendo necesario.
Fuentes
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787