Estrés
Prisas, presiones, preocupaciones. El estrés forma parte de la vida, y en su justa medida nos ayuda a rendir. El problema aparece cuando se vuelve constante.
Qué es el estrés
Hans Selye definió el estrés como la respuesta del organismo ante cualquier demanda y describió el síndrome general de adaptación, con sus fases de alarma, resistencia y agotamiento (Selye, 1956). Richard Lazarus y Susan Folkman añadieron un elemento clave: el estrés aparece cuando evaluamos que las demandas superan nuestros recursos para afrontarlas (Lazarus y Folkman, 1984). Por eso la misma situación puede estresar mucho a una persona y poco a otra.
Qué pasa en el cuerpo
Ante una amenaza, el cuerpo activa el sistema nervioso simpático y libera adrenalina y cortisol: sube la frecuencia cardiaca, se tensan los músculos y aumenta la energía disponible. Es una respuesta muy útil para emergencias breves. Robert Sapolsky explicó que el problema de los humanos es que activamos esa respuesta durante semanas o meses por preocupaciones que no se resuelven corriendo (Sapolsky, 2004). Bruce McEwen llamó carga alostática al desgaste que produce el estrés crónico en el organismo (McEwen, 1998).
Efectos del estrés crónico
- Problemas de sueño y cansancio.
- Irritabilidad, ansiedad y bajo estado de ánimo.
- Dolores musculares, de cabeza o molestias digestivas.
- Mayor riesgo cardiovascular.
- Dificultades de concentración y memoria.
En el ámbito laboral, el estrés crónico puede llevar al agotamiento profesional o burnout (Maslach y cols., 2001).
Cómo manejarlo
- Distinguir lo que depende de uno de lo que no.
- Organizar y priorizar las tareas.
- Hacer ejercicio y cuidar el sueño.
- Practicar técnicas de relajación o atención plena.
- Buscar apoyo social.
- Interpretar la activación como un recurso, no como una amenaza (Jamieson y cols., 2012).
Si el estrés es constante y afecta a la salud, conviene consultar. Encontrarás más en la ficha de estrés.
Fuentes
- Selye, H. (1956). The Stress of Life. McGraw-Hill.
- Lazarus, R. S. y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Martínez Roca. (Obra original publicada en 1984).
- Sapolsky, R. M. (2008). ¿Por qué las cebras no tienen úlcera? Alianza. (Obra original publicada en 2004).
- McEwen, B. S. (1998). Protective and damaging effects of stress mediators. New England Journal of Medicine, 338(3), 171-179. doi.org/10.1056/NEJM199801153380307
- Maslach, C., Schaufeli, W. B. y Leiter, M. P. (2001). Job burnout. Annual Review of Psychology, 52, 397-422. doi.org/10.1146/annurev.psych.52.1.397
- Jamieson, J. P., Nock, M. K. y Mendes, W. B. (2012). Mind over matter: Reappraising arousal improves cardiovascular and cognitive responses to stress. Journal of Experimental Psychology: General, 141(3), 417-422. doi.org/10.1037/a0025719