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Trastornos mentales

Uso problemático de pantallas y videojuegos

Pasar horas jugando o en redes sociales no significa necesariamente tener una adicción. Pero para algunas personas, sobre todo adolescentes, el uso de pantallas puede volverse incontrolable y afectar a toda su vida.

Redacción de Sentimientos.es Actualizado el

Qué es

La CIE-11 de la Organización Mundial de la Salud incluye el trastorno por videojuegos, caracterizado por un control deficiente sobre el juego, una prioridad creciente del juego sobre otras actividades y la continuación del juego a pesar de sus consecuencias negativas, durante al menos doce meses (OMS, 2022). El DSM-5-TR lo recoge como una condición que necesita más investigación (APA, 2022). El uso problemático de redes sociales u otras pantallas no es un diagnóstico oficial, pero se estudia cada vez más.

Señales de alarma

  • Dificultad para controlar el tiempo de uso.
  • Abandono de otras actividades, amigos o aficiones.
  • Irritabilidad o ansiedad cuando no se puede jugar o conectar.
  • Problemas de sueño por usar pantallas por la noche.
  • Bajada del rendimiento escolar o laboral.
  • Conflictos familiares frecuentes por el uso.
  • Usarlo para evadirse del malestar.

Matices importantes

La mayoría de las personas que juegan o usan redes no tienen un problema. A veces el uso excesivo es una forma de escapar de otro malestar, como ansiedad, depresión, acoso escolar o soledad, que conviene atender. Algunos videojuegos incluyen mecánicas parecidas al juego de azar, como las cajas de recompensa, que aumentan el riesgo.

Qué ayuda

  • Pactar normas claras de uso, con horarios y espacios sin pantallas, como el dormitorio por la noche.
  • Ofrecer alternativas atractivas: deporte, actividades con amigos.
  • Interesarse por lo que juegan o ven, en lugar de prohibir sin más.
  • Dar ejemplo con el propio uso.

Cuándo consultar

Si el uso de pantallas está afectando de forma importante a los estudios, el sueño o las relaciones, y los intentos de reducirlo no funcionan, consulta con el pediatra, el médico de familia o los servicios de atención a las adicciones. La terapia cognitivo-conductual con implicación familiar es el enfoque más estudiado.

Fuentes

  1. Organización Mundial de la Salud. (2022). Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión (CIE-11). icd.who.int/es
  2. American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787