Tricotilomanía
Arrancarse pelos de la cabeza, las cejas o las pestañas una y otra vez, a veces sin darse cuenta, a veces para calmar la tensión. La tricotilomanía es más frecuente de lo que se cree y se vive a menudo con mucha vergüenza.
Qué es
La tricotilomanía, o trastorno de arrancarse el pelo, consiste en arrancarse el pelo de forma recurrente, lo que produce pérdida de pelo, con intentos repetidos de reducir o dejar esta conducta, y que causa malestar o interfiere en la vida diaria (APA, 2022). Forma parte de las conductas repetitivas centradas en el cuerpo, junto con la excoriación.
Cómo se manifiesta
- Arrancar pelos del cuero cabelludo, cejas, pestañas u otras zonas.
- Puede hacerse de forma automática, mientras se lee o se ve la tele, o de forma focalizada, para aliviar la tensión.
- A veces hay rituales: buscar un tipo de pelo concreto, morderlo o pasarlo por los labios.
- Intentos de ocultar las zonas sin pelo.
Por qué ocurre
Suele empezar en la pubertad. Se relaciona con la regulación de emociones como la ansiedad, el aburrimiento o la tensión, y con factores genéticos y neurobiológicos. No es una forma de autolesión con intención de hacerse daño.
Tratamiento
El tratamiento con más evidencia es el entrenamiento en reversión del hábito, una técnica conductual que incluye tomar conciencia de cuándo y cómo ocurre, identificar las señales previas y practicar una respuesta incompatible, como cerrar los puños. Se combina a menudo con técnicas de aceptación o regulación emocional. Pequeños cambios, como llevar guantes o tener las manos ocupadas, pueden ayudar.
Pedir ayuda
La vergüenza hace que muchas personas tarden años en consultar. Hablar con un profesional que conozca este problema es el primer paso. Existen asociaciones y grupos de apoyo.
Fuentes
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
- Wood, W. y Rünger, D. (2016). Psychology of habit. Annual Review of Psychology, 67, 289-314. doi.org/10.1146/annurev-psych-122414-033417