Rumiación
¿Por qué me pasa esto? ¿Qué hice mal? ¿Y si…? Repasar una y otra vez lo mismo sin avanzar es agotador. La psicología lo llama rumiación, y es uno de los procesos que más mantienen la tristeza y la ansiedad.
Qué es la rumiación
La rumiación es un patrón de pensamiento repetitivo y pasivo centrado en el propio malestar, sus causas y sus consecuencias, sin llegar a soluciones. El término procede de los animales rumiantes, que mastican una y otra vez el alimento. Susan Nolen-Hoeksema la estudió durante décadas y mostró que prolonga e intensifica la tristeza y predice la aparición de episodios depresivos (Nolen-Hoeksema y cols., 2008).
Rumiar no es reflexionar
Reflexionar sobre un problema puede ser útil cuando lleva a entenderlo o a actuar. La rumiación, en cambio, gira en círculos, se centra en el «por qué» abstracto en vez del «qué puedo hacer» concreto y suele empeorar el ánimo. La preocupación ansiosa es parecida, pero mira al futuro en lugar de al pasado.
Qué ayuda
- Date cuenta de que estás rumiando y ponle nombre.
- Cambia la pregunta: de «¿por qué?» a «¿qué puedo hacer ahora?».
- Muévete: una actividad que ocupe la atención corta el círculo.
- Escribe durante un rato limitado y luego cierra el cuaderno.
- Practica la atención plena, que enseña a observar los pensamientos sin engancharse.
Si la rumiación es constante y se acompaña de tristeza persistente, conviene consultar.
Fuentes
- Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E. y Lyubomirsky, S. (2008). Rethinking rumination. Perspectives on Psychological Science, 3(5), 400-424. doi.org/10.1111/j.1745-6924.2008.00088.x
- Kabat-Zinn, J. (2003). Vivir con plenitud las crisis. Kairós. (Obra original publicada en 1990).