Heurístico
Cada día tomamos cientos de decisiones sin pararnos a analizar todos los datos. Lo hacemos gracias a los heurísticos, unos atajos mentales muy útiles que, a veces, nos engañan.
Qué es un heurístico
Un heurístico es una regla mental sencilla que permite emitir juicios y tomar decisiones rápidas con poca información y poco esfuerzo. Amos Tversky y Daniel Kahneman los estudiaron en los años setenta y mostraron que, aunque suelen funcionar bien, producen errores sistemáticos llamados sesgos cognitivos. Kahneman resumió estas ideas en su distinción entre un sistema de pensamiento rápido e intuitivo y otro lento y reflexivo (Kahneman, 2011).
Ejemplos de heurísticos
- Disponibilidad: juzgamos más probable lo que recordamos con facilidad. Tras ver noticias de accidentes de avión, sobrestimamos ese riesgo.
- Representatividad: juzgamos según el parecido con un estereotipo, ignorando las probabilidades reales.
- Anclaje: la primera cifra que oímos influye en nuestras estimaciones posteriores.
- Afecto: si algo nos gusta, tendemos a ver sus riesgos como menores (Slovic y cols., 2007).
Útiles, pero con cuidado
Los heurísticos no son un defecto: sin ellos no podríamos funcionar. Gerd Gigerenzer ha defendido que en muchos entornos reales funcionan tan bien como los cálculos complejos. El problema aparece en decisiones importantes o poco familiares. Pararse, buscar datos y preguntarse «¿y si me equivoco?» ayuda a corregir los sesgos.
Fuentes
- Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. (Obra original publicada en 2011).
- Slovic, P. (2007). «If I look at the mass I will never act»: Psychic numbing and genocide. Judgment and Decision Making, 2(2), 79-95. doi.org/10.1017/S1930297500000061