Disociación
Conducir y no recordar el trayecto, quedarse «en blanco» ante una noticia terrible, sentir que todo pasa a cámara lenta. La disociación va desde experiencias cotidianas hasta trastornos que requieren ayuda especializada.
Qué es la disociación
La disociación es una alteración de la integración normal de la conciencia, la memoria, la identidad, la emoción, la percepción o el control del cuerpo. Es decir, aspectos de la experiencia que normalmente funcionan juntos se separan durante un tiempo. El DSM-5-TR la describe en estos términos al presentar los trastornos disociativos (APA, 2022).
De lo cotidiano a lo clínico
Muchas experiencias disociativas son normales: absorberse tanto en una película que se pierde la noción del entorno o «desconectar» durante una tarea rutinaria. En situaciones traumáticas, la disociación protege de un impacto emocional insoportable. Judith Herman describió cómo, ante el trauma, la mente puede separar el recuerdo de la emoción para poder seguir funcionando (Herman, 1992).
Cuando la disociación es intensa, frecuente y causa malestar, puede tratarse de un trastorno disociativo: la amnesia disociativa, la despersonalización/desrealización o, en casos muy poco frecuentes, el trastorno de identidad disociativo.
Cuándo pedir ayuda
Conviene consultar si hay lagunas de memoria importantes, sensación persistente de irrealidad o si la disociación interfiere en la vida diaria. Como suele estar relacionada con experiencias traumáticas, el tratamiento lo debe hacer un profesional con formación en trauma, que trabaje primero la seguridad y la estabilización.
Fuentes
- American Psychiatric Association. (2022). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5.ª ed., texto revisado; DSM-5-TR). doi.org/10.1176/appi.books.9780890425787
- Herman, J. L. (2004). Trauma y recuperación. Espasa. (Obra original publicada en 1992).