Sesgos cognitivos
Creemos que pensamos de forma lógica, pero nuestro cerebro toma atajos que, a veces, nos llevan a conclusiones equivocadas de manera predecible. Esos errores sistemáticos se llaman sesgos cognitivos.
Qué son
Los sesgos cognitivos son desviaciones sistemáticas del pensamiento racional que afectan a cómo percibimos, recordamos y decidimos. No son fallos aleatorios, sino tendencias predecibles que comparten casi todas las personas. Amos Tversky y Daniel Kahneman los estudiaron a partir de los años setenta y mostraron que muchos surgen de los heurísticos, atajos mentales que suelen ser útiles pero que fallan en determinadas situaciones (Kahneman, 2011).
Algunos de los más comunes
- Sesgo de confirmación: buscar y recordar lo que confirma lo que ya creemos.
- Aversión a la pérdida: nos duele más perder algo que lo que nos alegra ganarlo (Kahneman y Tversky, 1979).
- Efecto foco: creer que los demás se fijan en nosotros más de lo que lo hacen (Gilovich y cols., 2000).
- Efecto Dunning-Kruger: quienes saben poco de un tema tienden a sobrestimar su competencia (Kruger y Dunning, 1999).
- Sesgo optimista: creer que nos pasarán menos cosas malas que a los demás (Sharot, 2011).
- Sesgo de autocomplacencia: atribuir los éxitos a uno mismo y los fracasos a factores externos.
Por qué existen
Los sesgos son el precio de un cerebro que necesita decidir rápido con información limitada. En el entorno en que evolucionamos, reaccionar deprisa era a menudo más valioso que reaccionar con exactitud. Muchos sesgos también protegen nuestra autoestima o nuestra sensación de control.
Cómo reducir su influencia
- Conocerlos ayuda, aunque no basta.
- Pararse antes de decisiones importantes.
- Buscar activamente información que contradiga lo que pensamos.
- Pedir opiniones a personas que piensan distinto.
- Pensar en probabilidades en lugar de certezas.
Fuentes
- Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Debate. (Obra original publicada en 2011).
- Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect theory: An analysis of decision under risk. Econometrica, 47(2), 263-291. doi.org/10.2307/1914185
- Gilovich, T., Medvec, V. H. y Savitsky, K. (2000). The spotlight effect in social judgment: An egocentric bias in estimates of the salience of one's own actions and appearance. Journal of Personality and Social Psychology, 78(2), 211-222. doi.org/10.1037/0022-3514.78.2.211
- Kruger, J. y Dunning, D. (1999). Unskilled and unaware of it: How difficulties in recognizing one's own incompetence lead to inflated self-assessments. Journal of Personality and Social Psychology, 77(6), 1121-1134. doi.org/10.1037/0022-3514.77.6.1121
- Sharot, T. (2011). The optimism bias. Current Biology, 21(23), R941-R945. doi.org/10.1016/j.cub.2011.10.030